-
Compañeros - Capítulo 27: Costa Azul caliente
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... una mano a la nuca de Carlota con ternura y acercó la punta de su miembro a sus labios. —¿Me echabas de menos? —susurró con atrevimiento. Carlota respondió abriendo la boca y dejando que él deslizara la punta dentro. Mantuvo los ojos abiertos un instante, mirando a Miguel mientras empezaba a succionar suave a Alain, como diciéndole “¿está bien?”. Miguel, con la respiración entrecortada, le acarició el cabello y asintió. —Tranquila, preciosa… quiero verte —murmuró, acomodándose a su lado en la cama. La visión era incendiaria: Carlota, completamente desnuda, de rodillas sobre la alfombra con la mitad de su cuerpo apoyada en la cama, entregada a chupársela a Alain que gemía en francés por lo bajo; Miguel semidesnudo junto a ellos, observando cada movimiento con fascinación y deseo. Carlota se concentró en la tarea. Tomó la base del miembro de Alain con una mano y empezó a mover los labios arriba y abajo, metiéndoselo bien profundo, alternando con lamidas sensuales desde la base hasta el glande. Le dio una chupada especialmente fuerte a la punta y sintió cómo Alain temblaba y soltaba una maldición mientras apartaba sus caderas un instante para no correrse demasiado pronto. Con una sonrisa traviesa, Carlota se volvió hacia Miguel, a la espera de instrucciones o de su siguiente deseo. Miguel no tardó en actuar. Se levantó brevemente para quitarse por fin los boxers, liberando su propia erección tensa. Volvió a sentarse y le indicó a Carlota con la mirada que ...
... se acercara a él ahora. Alain comprendió y se hizo a un lado, aunque se mantuvo de pie cerca, acariciando su mojado miembro para no perder dureza. Carlota giró sobre sus rodillas hacia su novio y le dedicó la misma atención devota, lamiendo la punta de su pene antes de metérselo hasta la garganta con determinación. Miguel gruñó, enterrando los dedos en su cabello. La dejó marcar el ritmo un momento, disfrutando la calidez de esa boca conocida y amada en torno a él. Alain contemplaba la escena acariciándose; verle la expresión extasiada a Carlota, chupando la polla de su novio, era algo que no habría imaginado cuando subió a la habitación. Pero, maldita sea, si no era ardiente. Decidió unirse nuevamente: se acercó detrás de Carlota y empezó a besar y lamer la curva de su trasero y muslos. Carlota gimió con la boca ocupada al sentir la lengua de Alain rozar peligrosamente cerca de sus partes más íntimas por detrás. Alain separó un poco más las rodillas de la chica, abriéndola, y dirigió su boca hacia su entrepierna. Sin dudar, probó de nuevo ese néctar que tanto le había gustado: lamió de abajo arriba toda la longitud de su sexo. Al encontrar su clítoris, lo rodeó con la lengua y lo succionó suave. Carlota jadeó alrededor del miembro de Miguel ante el repentino ataque de placer. Sus ojos se fueron en blanco y tuvo que soltar la verga de su novio un momento para no morderla involuntariamente. Un hilo de saliva conectaba su labio con la punta de Miguel mientras ella gemía ...