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Compañeros - Capítulo 27: Costa Azul caliente
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... Carlota enrolló la sábana alrededor de su cuerpo y lo acompañó hasta la puerta, mientras Miguel observaba cerca con una inclinación de cabeza respetuosa. —Gracias, Alain… —dijo Carlota en un suave susurro, con sus ojos brillando de gratitud y cansancio. El francés le dedicó una última sonrisa encantadora—. No, gracias a vosotros. Ha sido… incroyable, de verdad. Antes de cruzar el umbral, se volvió hacia Miguel y le ofreció la mano en un gesto franco. Miguel la estrechó, compartiendo una mirada de mutuo entendimiento. —Cuida bien de esta mujer, ¿eh? —bromeó Alain. —Siempre —respondió Miguel con media sonrisa. Alain se marchó entonces por el pasillo silencioso. Carlota cerró la puerta y se recargó en ella, intercambiando una mirada con Miguel, que seguía de pie, desnudo y despeinado, entre el caos de sábanas revueltas. Ninguno sabía qué decir al principio, hasta que Miguel soltó una carcajada suave de incredulidad. —¿De verdad… hicimos eso? Carlota se llevó las manos al rostro, riendo también—. Lo hicimos. En dos zancadas Miguel llegó hasta ella y la envolvió en sus brazos, alzándola del suelo en un abrazo efusivo. Ambos rieron contra el hombro del otro, liberando la tensión y asimilando aquella aventura compartida. Miguel la bajó solo para buscar sus labios en un beso prolongado y amoroso, muy distinto a los de hacía unos minutos. Carlota se derritió contra él, correspondiendo con dulzura. —Te amo —murmuró él sobre sus labios. —Y yo a ti… ...
... —susurró ella con sinceridad cristalina. Esa noche se acurrucaron juntos en la cama tras una rápida ducha. Bajo las sábanas limpias, Carlota apoyó la cabeza en el pecho de Miguel, escuchando el latido firme de su corazón. Ambos sabían que lo que habían vivido no era convencional, pero lejos de alejarlos, sentían su vínculo más fuerte. Murmuraron algunas palabras cómplices antes de rendirse al sueño, agotados, mientras la luna de la Costa Azul brillaba por última vez sobre ellos. Despedida y nuevos comienzos A la mañana siguiente, el sol de la Riviera entraba a raudales por las cortinas mientras Carlota y Miguel hacían sus maletas. Había un aire agridulce: la tristeza de terminar las vacaciones y separarse, mezclada con la satisfacción de los recuerdos creados. Se despidieron del hotel y de la Costa Azul con nostalgia; las playas doradas y las noches calientes quedarían grabadas en su memoria. En el aeropuerto, antes de tomar vuelos distintos —Miguel de regreso a Asturias y Carlota con sus padres de vuelta a Madrid—, la pareja se fundió en un último abrazo largo junto a la puerta de embarque. —Nos vemos en unas semanas, en la uni —dijo Miguel, besando la frente de Carlota. —Sí… va a ser raro no estar contigo cada día hasta entonces —murmuró ella con ojos brillantes de emoción contenida. Miguel le levantó el mentón suavemente. —Oye, hemos pasado por mucho este verano. Creo que podemos aguantar un par de semanas. Además… —sonrió—, siempre tendremos nuestras ...