1. Compañeros - Capítulo 27: Costa Azul caliente


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... coqueteos latentes, Carlota decidió darse un chapuzón en la piscina del hotel. Con un bikini blanco diminuto que realzaba su piel bronceada, nadó un rato y luego se recostó en una tumbona a secarse bajo el sol. Estaba sola; sus padres habían salido a visitar unos museos, dejándola libre hasta la cena. Mientras tomaba el sol con los ojos cerrados, una sombra se interpuso en la luz cálida. Al abrir los ojos, se encontró con Alain de pie junto a ella, vestido esta vez con una camiseta casual y bermudas, sin el uniforme de entrenador. Lucía aún más atractivo en modo relajado, con el pelo castaño ligeramente despeinado y una sonrisa franca.
    
    —¿Disfrutando del sol? —saludó él, recorriendo con la mirada el cuerpo semidesnudo de la joven; sus ojos azules se escondían tras unas gafas de sol oscuras.
    
    —Mucho —respondió ella, incorporándose un poco y sentándose al borde de la tumbona, consciente de que su bikini revelaba generosamente sus curvas—. ¿Y tú, ya saliste de trabajar?
    
    Alain asintió, señalando hacia el bar de la piscina.
    
    —Justo terminé. Pensaba tomar algo fresco. ¿Te apetece una copa?
    
    Carlota sintió un vuelco en el estómago. Aquella invitación sencilla sonaba a todo menos inocente teniendo en cuenta la tensión que habían acumulado. Le dedicó una mirada atrevida, poniéndose en pie y recogiendo su toalla.
    
    —Claro —aceptó—. Aunque… en vez de aquí afuera, podríamos ir a algún lugar más tranquilo.
    
    Alain arqueó una ceja con interés mientras ella se ataba la fina ...
    ... tela de la toalla alrededor del cuerpo, a modo de pareo improvisado. Carlota no esperó respuesta; con decisión, tomó la mano del francés y lo guio a través del jardín hacia las puertas del hotel. Su habitación estaba a pocos pasos mediante un ascensor privado que llevaba directo a las suites superiores. El trayecto en el ascensor fue un torbellino de anticipación contenida: ambos miraban al frente, pero sus manos seguían entrelazadas y Carlota sentía el pulso de Alain acelerado contra su palma, sincronizado con el suyo.
    
    Apenas se cerró la puerta de la suite tras ellos, la contención se evaporó. Alain la atrajo hacia sí, acorralándola contra la pared del recibidor con su cuerpo firme. Sus bocas se encontraron con hambre feroz, un choque de labios y lenguas que destrozó cualquier resto de formalidad. Carlota gimió ante la intensidad del beso; él sabía a menta y a deseo contenido demasiado tiempo. La toalla que cubría a la chica cayó al suelo, y Alain no tardó en pasear sus manos grandes por la piel mojada y tibia de su espalda. La pegó más contra la pared, sosteniéndola por la cintura mientras descendía sus labios al cuello delicado de Carlota, besando y mordiendo suavemente la carne salada por el agua de la piscina.
    
    Carlota arqueó la espalda, aplastando sus pechos contra el torso musculoso de Alain. Notaba la dureza creciente bajo los bermudas de él presionando contra su vientre, y eso solo aumentaba su propio anhelo. Con dedos temblorosos, ella buscó el borde de la ...
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