1. Compañeros - Capítulo 27: Costa Azul caliente


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... indicaciones, tumbándose boca arriba mientras él tomaba su pierna suavemente y la elevaba para estirar los músculos. La mano firme de Alain sujetaba su pantorrilla, y cada vez que bajaba la pierna de Carlota contra su pecho, la joven podía sentir el calor del cuerpo masculino tan cerca del suyo. El estiramiento era inocente en teoría, pero la tensión eléctrica en el aire era innegable. Cuando Alain inclinó su torso hacia adelante para ayudarla a flexionar la pierna, su rostro quedó a escasos centímetros del de ella. Carlota contuvo el aliento; el aroma a jabón y loción masculina la envolvió, y sus ojos se encontraron de nuevo, esta vez sin ningún espejo de por medio.
    
    —¿Así está bien? —murmuró él, su voz convirtiendo la pregunta en algo casi íntimo.
    
    —S-sí… —acertó a decir ella, notando cómo se le secaba la boca.
    
    Tras el estiramiento, Carlota continuó con su rutina de ejercicios, pero ya no podía concentrarse. Alain permanecía cerca, ofreciéndole consejos sobre postura, seleccionándole pesos adecuados, siempre con una actitud profesional aunque sus miradas decían algo más. Por momentos, sus manos rozaban la cintura de Carlota para corregir la forma en un ejercicio, o colocaban una palma en la curva baja de su espalda para ayudarla a mantener el equilibrio. Cada contacto, por breve que fuera, encendía un latido urgente entre las piernas de la chica.
    
    Durante los días siguientes, esta dinámica se repitió. Carlota encontraba algún pretexto para bajar al gimnasio cada ...
    ... mañana, y Alain parecía siempre dispuesto a dedicarle tiempo extra. Le enseñó a usar las máquinas, a estirar mejor, incluso a practicar algunas posturas de yoga que la dejaban respirando agitada y consciente de cada centímetro de su piel. Las miradas cómplices se volvieron habituales: él la recorría con ojos hambrientos cuando creía que no lo notaba, y ella respondía mordiéndose el labio, jugueteando con la toalla nerviosamente. Nunca cruzaban la delgada línea de la profesionalidad abiertamente, pero la atmósfera entre ambos ardía con una promesa silenciosa.
    
    Cada noche, Carlota se acostaba imaginando cómo serían las manos de Alain recorriendo su cuerpo desnudo en vez de limitarse a corregirle un ejercicio. Más de una vez tuvo que sofocar sus propios gemidos contra la almohada al recordar la intensidad de su mirada y fantasear con qué habría pasado si se atrevía a dar el primer paso. Sin embargo, contenía sus impulsos; faltaban pocos días para que Miguel llegara, y la idea de traicionar su confianza la frenaba. Pero… ¿era realmente traición si Miguel había estado de acuerdo con abrir la relación?
    
    Esa pregunta latía en su mente cada mañana al ver de nuevo al entrenador francés esperándola con media sonrisa seductora. La chispa estaba ahí, encendida y alimentada con cada saludo y cada roce “accidental”. Solo faltaba la oportunidad, el momento adecuado para que aquella tensión explotara.
    
    Una Noche Ardiente
    
    El momento no tardó en llegar. Una tarde, tras varios días de ...
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