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El Hechicero del Bosque
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
... frustración. Es casi… compasión cansada. —"Tienes suerte de que hoy necesite saliva limpia, no bilis."— Con un gesto, se desata la bata, dejándola caer al suelo. Su cuerpo, marcado por runas y cicatrices rituales, ya está semi-excitado, como si anticipara el cambio. —"Knech voralis."— murmura, pasando una mano por su entrepierna. Su miembro crece bajo el hechizo, alargándose y engrosándose más allá de lo humano, hasta que la varita mágica es un instrumento de perfecta extracción. Hallileel la sienta contra la pared, atornillando un soporte de metal detrás de su cabeza para evitar que se retire. Con un empuje preciso, se entierra en su garganta, desencadenando un reflejo nauseabundo inmediato. Una charola de cristal conectado a su cuello captura cada gota de saliva, flema y lágrimas que brotan de Lora, sin desperdicio. —"No muerdas."— advierte Hallileel, mientras ajusta el ritmo para maximizar la producción. Saliva espesa, mezclada con los restos del desayuno ligero. Flema, arrastrada desde lo profundo de sus pulmones. Lora no puede ahogarse—pero la posición que bebió más temprano ese día hecha con sus fluidos, incluye una mejor capacidad pulmonar—, pero la humillación es palpable. Cada gemido vibra alrededor de la varita, y Hallileel toma nota de cada sonido, como datos de un experimento. Cuando los frascos están llenos, Hallileel se retira con la misma precisión quirúrgica, dejándola jadear contra el soporte. —"Fue más eficiente que el potro."— admite, ...
... limpiando su “Varita” con un paño embebido en hierbas. —"Quizá repitamos el método."— Lora no responde. Solo cierra los ojos, preguntándose cómo llegó a negociar su propia tortura. Dos semanas después. Catorce días de silla, potro, suspensor, varita, hierbas, azotes, pellizcos y fluidos recolectados con precisión científica y ahora, Hallileel cierra el último frasco con un tapón de cristal tallado, satisfecho. —"Es suficiente. Con esto, tendré material hasta el próximo invierno."— Lora lo mira, sus ojos vidriosos, su cuerpo marcado por el uso constante. Esperaba alegrarse. Esperaba sentir libertad. Pero en lugar de eso… Un vacío. Una necesidad. El Miedo a Que Termine —"¿Ya… ya no necesitas más?"— pregunta, su voz es apenas un hilo. Hallileel la mira, por primera vez con algo cercano a curiosidad genuina. —"No. A menos que la Súcubo regrese, pero dudo que—" —"Podemos seguir."— lo interrumpe Lora, demasiado rápido. Se ruboriza al darse cuenta de lo que acaba de decir. Silencio. El hechicero no sonríe. No celebra su sumisión. Pero hay un brillo en sus ojos, como si acabara de resolver un enigma. —"¿Quieres que continúe?"— Lora no responde con palabras. Pero sus muslos se aprietan levemente. Sus pecas se oscurecen bajo el rubor. Y Hallileel lo entiende. La Adicción Las hierbas. El dolor convertido en placer. La rutina de ser usada, vaciada, llenada de nuevo. Su cuerpo ya no sabe existir sin ser recolectada. Hallileel no es cruel. Pero ...