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El Hechicero del Bosque
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
... tampoco es un salvador. —"Si quieres seguir, habrá condiciones."— dice, tomando un frasco vacío. —"Nada de cadenas."— musita Lora, sorprendiéndose a sí misma. —"Ninguna silla."— —"Nada de potro."— Hallileel asiente. —"Pero la recolección continuará. Y tú pedirás cada sesión."— Lora exhala. No es libertad. Es intercambio. —"Empezaremos mañana."— dice él, guardando los frascos. Y por primera vez en semanas… Lora sonríe. La habitación está iluminada solo por la tenue luz de las velas, ardiendo con una llama azulada. El aire huele a hierbas secas, cera derretida y sexo. Lora yace boca abajo en la cama de Hallileel, sus músculos tensos, pero sin cadenas que la sujeten. Ya no las necesita. La "Varita Mágica" del hechicero avanza con lentitud deliberada, empujando contra su ano con una precisión que la hace arquearse. —"Ah… ¡H-Hallileel…!"— No es dolor. No es placer. Es algo intermedio, una tortura calculada que la hace sudar copiosamente. El sudor escurre por su espalda, y Hallileel lo recoge con un cristal curvo, sin perder una sola gota. —"¿Por qué… por qué no hicimos así antes?"— pregunta Lora entre jadeos, sus dedos aferrando las sábanas. Hallileel no altera el ritmo. —"Porque es muy lento."— responde, pellizcando un pezón endurecido de ella con la mano libre. —"Y necesitaba cantidades grandes en poco tiempo."— Lora odia admitirlo, pero entiende. Cuando la usaba en la silla o el potro, era eficiencia pura. Ahora, en su cama, es casi… íntimo y eso la ...
... aterra más que las cadenas. —"Mañana…"— dice él, aumentando el ritmo apenas, —"necesitaré lágrimas. Pero puedes elegir cómo producirlas."— Ella podría negarse. Podría irse. Pero en lugar de eso, aprieta las sábanas más fuerte y murmura: —"¿Puedo… pedir los azotes?"— Hallileel no sonríe. Pero por primera vez, su respiración se acelera. —"Sí."— La habitación de transmisión de Lora está iluminada por la pantalla de su computadora, el mismo set donde alguna vez hizo twerk para miles de espectadores. Pero ahora, no hay escotes ajustados ni bromas coquetas. Solo una mujer seria, con pecas más pálidas de lo usual y ojos que han visto demasiado. —"Chicos… esto no es un sketch."— dice, mirando fijamente a la cámara. Su voz es firme, pero hay algo distinto en ella. Algo que los comentarios notan al instante: ·"¿Qué te pasó, Lora? ¡Te extrañamos!" ·"¡No te vayas! ¡Eres la única streamer que no da cringe!" ·"Alguien dígale que ya no está poseída, porfa." Ella ignora el chat, respirando hondo antes de continuar: —"Mi experiencia en el bosque… me cambió. Necesito tiempo. Para crecer. Para sanar."— La Mentira Piadosa, no menciona la silla. No habla de los frascos. Ni de… “la varita”. Solo dice: —"Descubrí cosas sobre mí que no sabía. Y ahora tengo un nuevo trabajo… uno que requiere toda mi atención."— Antes de salir del bosque, el hechicero le dio una elección real: —"Si quieres quedarte, la cabaña es tuya. Pero si te vas… no vuelvas."— Ella no lo dudó. ...