-
Mi hermano mayor nos rompe el culo a mi amiga Sonia y a mí
Fecha: 12/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Adicta al Sexo, Fuente: CuentoRelatos
... sobra y pretendo encularte hasta que uno de los dos diga basta. Pero antes quiero observarte un ratito tal y como estás desde la butaca. Procura no moverte. No lo vi venir, pero mi hermano volvía a dar un giro inesperado. En lugar de sentarse en la butaca, se descalzó y subió la escalera con sigilo. Debió intuir que yo les espiaba, porque en ningún momento le vi mirar hacia mi posición. Me encontró tras la esquina del pasillo, me hizo girar hasta ponerme cara a la pared, levantó la minifalda, bajó la braguita un palmo y ordenó que no hiciera ruidos mientras me la clavaba en el agujerito. Yo no dije ni pío, estaba sorprendida y fascinada a partes iguales, suspirando levemente mientras me sodomizaba. -El culo de Sonia es un prodigio, pero el tuyo no lo cambiaría por ningún otro. Ni siquiera por el suyo -dijo entre susurros, tapándome la boca para que no le respondiera, y añadió con cierta prepotencia-. Pienso encularos por turnos hasta que me canse. Ahora entendía por qué cegó los ojos de la otra. Era un regalo inesperado para mí y lo disfruté unos pocos minutos. Entonces regresó con Sonia y volvió a encularla. Ella gritó al sentirse atravesada por sorpresa. Después gemidos de placer. La muy puta movía el culo describiendo pequeños círculos, rogando con la voz quebrada que le diera más y más. La escena era brutal y no pude contenerme. Me quité la braguita, abrí las piernas y las flexioné para agitar los dedos en el clítoris. No tardé en lograr un orgasmo y noté ...
... como los fluidos vaginales recorrían la cara interna de los muslos. Sofocada miré a los otros y mi hermano la follaba el coño. Ella no tardó en correrse también, gimiendo enloquecida al tiempo que agitaba la melena. Ambos sudaban como pollos en el asador, y Álex propuso un descanso para refrescarse. Indicó a Sonia donde estaba el aseo de la planta baja, y él subió al de la planta superior, afirmando que allí tenía una toalla especial para su piel delicada. Tuve que taparme la boca para silenciar las carcajadas, alucinada con semejante excusa. Total, que pidió a Alexa que reprodujera una lista de música, volvió a subir las escaleras, me tomó de la mano y tiró de mí hasta su dormitorio. Allí me empujó por la espalda, caí boca abajo en la cama y quedé completamente estirada. -No entiendo de dónde sacas tanta energía -dije cuando se sentó a horcajadas sobre mis muslos, abrió los glúteos y volvió a sodomizarme. -Me hice una paja a eso de las once -confesó al tiempo que me daba por el culo, apoyado con los puños cerrados en el colchón-. Es un experimento para aguantar más, y parece que funciona. Y vaya si funcionaba. Me la clavaba repetidamente y el tipo aguantaba como un campeón. No obstante, cuando me tenía en lo mejor, la zorra de mi amiga me cortó el rollo. -En un rato vuelvo -dijo al escuchar que Sonia le llamaba y salió pitando. Giré en la cama, abrí las piernas y tuve que consolarme de nuevo con la mano. Cuando regresé al balconcillo de la escalera, ...