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Mi hermano mayor nos rompe el culo a mi amiga Sonia y a mí
Fecha: 12/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Adicta al Sexo, Fuente: CuentoRelatos
... escuchaba los gemidos de Sonia, pero no veía a ninguno de los dos. Presté mayor atención y los encontré de aquella manera justo debajo de mí. Resulta que Álex había colocado la butaca allí. Sonia estaba arrodillada en el asiento y se apoyaba con los antebrazos en el respaldo. Respecto a mi hermano, estaba a su espalda y la sodomizaba sin compasión. Yo veía con todo lujo de detalles como la verga entraba y salía del ano. Pensé que mi hermano lo había dispuesto así con este propósito. El rostro de Sonia no podía verlo, pero debía ser todo un poema a juzgar por los grititos que lanzaba. -Solo me falta una doble penetración para redondear la tarde -dijo gimoteando de gusto la muy guarra. -No me digas que también te lo montas con dos al mismo tiempo -dejó caer Álex mirando hacia arriba, clavando sus ojos en los míos. Extrañamente me puse celosilla, sospechando en qué terminarían las confidencias. Sonia respondió como si tal cosa. -En alguna que otra ocasión. Mis amigos no tienen tanto aguante como tú, que me tienes fascinada, y recurro a dos de ellos cuando estoy súper motivada, como ahora. Álex redujo el ritmo de las embestidas. Parecía sumamente interesado en el asunto, tal y como yo me temía. -Un día de estos podemos organizar un trío con uno de esos amigos -dijo el cabronazo sin apartar la vista de mí. Sonia soltó un par de carcajadas y dijo en plan putón verbenero: -Lástima no haberlo sabido antes, porque ya no hay remedio. Aunque, ahora que lo ...
... pienso, si sois ellos dos y tú, para mí, mejor que mejor. A estas alturas de la historia, yo no era capaz de decidirme, me debatía entre el título del más cabrón del mundo para él, o el de la zorra mayor del reino para ella. La muy viciosa se tenía bien guardada esta perversión. Sin embargo, me dio qué pensar. Yo nunca me lo he montado con dos al mismo tiempo, y puede que vaya siendo hora de probar. Los gritos de Sonia anunciando que se corría, me devolvieron a la realidad. Mi hermano la llenó el recto de leche poco después. Cierto que la idea de juntarlos partió de mí, pero ya había visto y oído suficiente. Corrí a mi dormitorio, tomé el celular y llamé por teléfono a mi hermano. Tardó porque lo tenía en la mesa del comedor. -Manda a esa petarda a la mierda -le dije malgeniada-. Dile que me he quedado tirada con el coche y tienes que recogerme. Mi hermano acató la orden a regañadientes, se vistieron y la despidió en la fachada. Él dijo que tardaría un poco porque debía sacar el coche del garaje. -¿A qué coño viene eso de follaros a Sonia entre dos o tres? -pregunté con malos modos cuando volvió conmigo. -Lo he dicho por decir -respondió Álex encogido de hombros, temeroso de que le diera una bofetada o algo peor, que le reventara las pelotas de un puntapié. -Espero por tu bien que sea cierto -dije algo más calmada y añadí guiada por cierta locura-. Una cosa te digo, Álex, antes de que la jodas con otro, o con otros, prefiero que pienses en alguien que ...