1. De profesión: Puta (1)


    Fecha: 13/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: isa, Fuente: CuentoRelatos

    ... don Hilario se hacía más abierta a aceptar el contrato, me sentí aliviada.
    
    Pero la última vez que entre las cosas no parecían ir nada bien, se oían términos como inaceptable, eso va ser imposible…
    
    Con lo cual, me decidí intervenir y les pedí si querían tomar algo.
    
    Don Hilario me pidió un Martini y mi marido me requirió lo mismo.
    
    Los prepare en la cocina y se los lleve en una bandeja, cuando entre en la habitación la cosa estaba peor todavía, parecía que el asunto no tenía solución, me acerque a la mesa y le serví primero a mi marido, cuando fui a dar el Martini a don Hilario, me pegue a él para que pudiera notar mi cuerpo, para luego apartarme un poco e inclinándome más de lo necesario deje la copa sobre la mesa, dejando que don Hilario viera gustoso el canalillo de mis pechos.
    
    Y desde luego no se perdía detalle.
    
    Me senté en la mesa, entre los dos, decidí intentar calmar los ánimos y dirigí la conversación hacia temas triviales riéndome de todas las gracias que decía don Hilario aunque no les encontrara el sentido, manteniendo mi mano bajo la barbilla y estando inclinada hacia delante para que pudiera seguir observando el inicio de mis redondos y firmes pechos.
    
    Don Hilario movió unas de sus piernas y la pego a la mira frotándose contra ella, yo azorada, me levanté y excusándome con que me había olvidado el hielo, me fui a la cocina.
    
    Al momento llegó mi marido, halagándome diciéndome que lo que había hecho era genial y que solo faltaba un poco ...
    ... más.
    
    –No sé si voy a poder seguir, me iba a meter mano…
    
    –Sólo tienes que hacer un esfuerzo más…
    
    –De verdad quieres que siga
    
    –Es necesario cariño, tienes que hacerlo por nosotros, a mi también me repugna, le partiría la cara si pudiera, pero quiero que lo hagas, haz todo lo que puedas, es necesario.
    
    –Está bien haré todo lo que este en mi mano y le bese. Termino de poner el hielo en la cubitera y voy.
    
    Iba a regresar al comedor ya con la cubitera en las manos, cuando la volví la a dejar sobre el estante de la cocina.
    
    Lleve mis manos a la blusa y me desabroche un botón más, el encaje del sujetador negro quedaba perfectamente a la vista y mis pechos parecían que iban a romper en cualquier la estrecha blusa, presione con mis dedos los pezones que al endurecerse quedaron remarcados en la blusa a pesar del sujetador, al hacerlo eso, mi coñito se humedeció ligeramente.
    
    Una vez en el comedor repetí la misma operación que al servir las copas, sólo que esta vez a don Hilario se le pusieron rojas las mejillas y sus ojos se llenaron de deseo observando mi amplio escote y mis pezones remarcados en la blusa, me senté de nuevo entre ellos.
    
    Reanudaron la conversación de negocios, don Hilario volvió a pegar su pierna contra la mía y yo sacando fuerzas de flaqueza no me moví e hice como si no le diera importancia.
    
    Era un auténtico desastre, los acuerdos en los puntosa importantes eran nefatos, no servían ni para cubrir las primeras dispensas, no eran ni de cerca lo que ...
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