1. De profesión: Puta (1)


    Fecha: 13/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: isa, Fuente: CuentoRelatos

    ... centre en pensamientos más y más obscenos, tíos cachas con enormes pollas, me puse más cachonda todavía, a la vez que mis dedos frotaban con mayor rapidez mi clítoris, estaba fuera de mi, sentía deseos de alcanzar el orgasmo así que me deje llevar, deje que mi mente se centrara en lo que le apeteciera, en algo morboso, entonces mi coño se empapo con mis jugos, mi mano daba palmaditas sobre mi clítoris al mismo tiempo que movía mi cadera, siii así, que gustooo (me dije a mi misma).
    
    Fue entonces cuando caí en la cuenta, me estaba masturbando recordando lo sucedido, pero ya era tarde para remediarlo, mi orgasmo estaba ahí y ya nada podía pararlo, deseaba polla, así que mis dedos se deslizaron desde mi clítoris hasta introducirse en mi vagina y empecé a moverlos como si me follaran, un par de movimientos más de mi cadera y con mis dedos centrales hundidos por completo en el interior de mi coño, un poderoso orgasmo empezó a recorrer todo mi cuerpo, afloje la presión de mis dientes sobre la mano que tenía en mi boca y mientras mi cuerpo se convulsionaba con el intenso orgasmo, se me escapó un susurro inaudible:
    
    –Ooooh don Hilario.
    
    Tras recuperarme y darme cuenta de lo que había hecho, me di una bofetada en la cara de rabia por lo que acaba de hacer y agotada me volví a quedar dormida.
    
    Por la mañana, hice mis cosas como de costumbre, arreglando la casa, pero aun así no sacaba de mi cabeza lo ocurrido, sin duda estaba obsesionada, y tras mi masturbación había ...
    ... aumentado mi obsesión, mi mirada se dirigió al sofá donde sucedió todo, me mojé.
    
    Ya basta, me dije.
    
    Cogí y cambié toda la ordenación del comedor, puse el sofá pegado a la pared para no ver más el dichoso respaldo, etc.
    
    Al terminar me senté para beberme tranquilamente un zumo, para reponerme de todo el trajín de cambiar la decoración, tras un par de sorbos, recordé la tarjeta.
    
    –Vaya, es que no hay manera de no pensar todo el tiempo en lo mismo.
    
    Me levante y dejando el vaso de zumo, rebusque en el cajón donde había guardado la tarjeta, la cogí y con mi mano la estruje con fuerza haciendo una bola, la iba a tirar a la basura, incluso tenía la mano levantada para dejarla caer, di media vuelta, cogí el teléfono inalámbrico y abriendo la tarjeta marque el número.
    
    Una voz de mujer respondió:
    
    –Buenos días
    
    –Hola, verá, tengo una tarjeta…
    
    Ella me interrumpió diciéndome:
    
    –¿Quién le entrego dicha tarjeta?
    
    –Pues don…
    
    De nuevo me interrumpió rápidamente:
    
    –Disculpe, pero no me diga el nombre sino el número del reverso de la tarjeta.
    
    Le di la vuelta a la tarjeta y le dije el número que me había pedido.
    
    –Es una persona muy estimada en este club, ¿su nombre es?
    
    Dudé unos instantes –Vanessa, -mentí.
    
    –Esta bien Vanessa (en un tono que dejaba claro que sabía que había mentido) toma nota de la dirección, tiene usted una entrevista mañana por la mañana a las 10, no llegue tarde, venga con su indumentaria habitual.
    
    Y colgó.
    
    Me quedé allí parada, ...
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