1. Como me convertí en la amante de mi hijo


    Fecha: 19/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Cintia, Fuente: TodoRelatos

    ... escuela, no sé, no me acoses”
    
    Por supuesto que todo esto me llevó a tener que pagar un cierto precio, llevarlo al jardín, después a la escuela, hasta que pude comprarme un autito, que, si bien tuve un gasto extra, me ayudo a movilizarme mucho mejor. Pero creo que lo peor, era cuando llevaba un amigo o algo más, a mi casa, se ponía eufórico, terminando derivándose como en una especie de ataque de pánico.
    
    Lo llevé a un especialista, donde me explico, que es un episodio repentino de miedo intenso o ansiedad que puede desencadenar reacciones físicas graves, incluso cuando no hay peligro real o causa aparente. Estos ataques pueden generar sensaciones de pérdida de control, dificultad para respirar, palpitaciones, sudoración y otros síntomas que pueden hacer que la persona crea que está sufriendo un ataque cardíaco o que está a punto de morir.
    
    No sabía bien cuál sería el motivo, era rarísimo que un chico, los tuviese, aunque había casos, pero eso me llevó a estar más con él, consentirlo, pero cuando volví a traer un amigo a mi casa, días después lo tuvo nuevamente un ataque, que trataba de calmarlo, abrazándolo, besando, acariciando su cabeza, algo que no solo intentaba apaciguarlo, sino me atraía ese contacto físico, entre nuestros cuerpos, sentirlo que se cobijaba ante los brazos de su madre.
    
    Traté de evitar tener pareja, en ese periodo de mi vida, por trabajo, tiempo, pero fundamentalmente porque a mi hijo no les gustaban demasiado mis candidatos, era y es bastante ...
    ... adsorbente conmigo.
    
    Todavía era bastante chico, pero en unos pocos años tendría su pareja, permitiendo hacer mi vida libremente, aunque a veces el diablo mete la cola. Nuestras vidas continuaron, éramos bastantes compinches en muchas cosas, lo dejaba dormir en mi cama, tratándolo no solo como un hijo, sino manteniendo esa relación de compañerismo.
    
    Los años pasan rápido, ese niño, ya entraba en la pubertad a pesar que una lo considera un “bebe” todavía, comienzan a surgir cosas, que nos van transportando a nuevos cambios.
    
    Creo que la primera vez que reaccioné, ante su crecimiento, fue el día que salió del baño desnudo, sin saber que estaba, al ver su aparato reproductor bastante desarrollado, me llevé una gran sorpresa, que, al percibir mi presencia, se tapó rápidamente.
    
    Me di cuenta que estaba quemando etapas, pero a pesar de ser mi hijo, debo confesar que, me quedo grabada en mi mente, me sentía una depravada al sentir “algo” al ver su intimidad, que traté de olvidar.
    
    Cuando le daban esos embates de desequilibrio, trataba de contenerlo, mermando esas convulsiones que tenía, esta vez, pasó algo imprevisto, cuando su ataque surgió, al oírlo gritar, corrí a su habitación estaba con su pantaloncito en la cama, lo abracé como lo hacía la mayoría de las veces, que le daban estas crisis.
    
    Lo tomaba como podía, dado que sus movimientos me impedían hacerlo con comodidad, acariciando su cabeza, su pecho o su espalda, lo contenía hasta que su agitada respiración se iba ...
«1234...9»