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Fui una prostituta en mi trabajo
Fecha: 20/05/2026, Categorías: Transexuales Autor: danirecuerdos, Fuente: CuentoRelatos
... amigo respiraba muy fuerte y me miraba con mucho deseo. Presionó en mi ano y sentí que se deslizó haciéndome dar un grito ahogado. “Uy perdón se me deslizó”, me dijo. Solo le susurré “ok, no te muevas deja que se me pase el dolor”. Pasaron como 2 minutos y él empezó a bombear evitando meter más su verga, yo estimo que me había entrado como un tercio. Pasaron como 10 minutos de bombeo y manoseo y yo estaba muy caliente, me sentía muy mujer en esa situación. Le dije imagina que soy una chica que te gusta, él cerró los ojos y yo lo empecé a besar suavemente en los labios. El beso empezaba a ponerse apasionado cuando sentí las palpitaciones de su verga eyaculando adentro de mí. Nos quedamos así un minuto más y él se levantó. Me dijo “los besos me quitaron toda la concentración y me vine, pero estuvo riquísimo, nunca había durado tanto”. Solo sonreí y estiré mi mano exigiendo mis 10 dólares. Me dijo “verdad, disculpa, fue la emoción”. Me pagó por mis servicios y me pidió que recogiera la colchoneta y se fue. Esta vez quedé un rato más en la zona, caminé un poco, me sentía muy sexy, disfrutaba mi feminidad y la brisa de la noche. Regresé hacia la colchoneta para desinflarla y vi a alguien de pie frente a mis cosas con las manos en la cadera, era mi jefe. Solo me quedé mirando sin saber qué hacer y me tapé mis partes. “10 dólares escuché que te dio Edgar, ¿qué le hiciste?”, me dijo. Me quedé en silencio varios segundos hasta que él levantó las cejas como exigiendo una ...
... respuesta. “Hacerlo en misionero”, dije con la voz apagada. “Muy bien”, dijo. Me entregó 20 dólares y me dijo “quiero mamada y luego te pones en 4”. Otra vez me quedé sin palabras, solo vi como él se desabrochaba el pantalón y sacaba su verga semi erecta. Me arrodillé en la colchoneta y empecé a darle una mamada. Sentía mucho calor en el rostro por la vergüenza, pero poco a poco me fui calentado y mamando con más confianza. Solo escuchaba sus gemidos y la respiración profunda. “Ya detente que me vas a hacer terminar”, me dijo. Me detuve y me señaló la colchoneta, me imaginé que me quería en 4. Me puse en posición y él se puso atrás. Pasaron varios segundos hasta que sentí que me escupió en el ano y empezó a penetrarme. Mi jefe la tenía más gruesa que Edgar, pero como yo tenía la cola lubricada con el semen de Edgar sentí poco dolor. Me agarró de las caderas y empezó a bombear metiéndola toda en cada estocada. La sensación era demasiado para mí, sentía algo de dolor, pero mucho placer. Se escaparon varios gemidos y mi jefe se detuvo. Miré hacia atrás y recibí una bofetada que me regresó la mirada al suelo. “Compórtate puta, mantente callada”, me dijo en tono enojado. Solo dije “perdón”. Poco a poco volvió a tomar el ritmo de las embestidas haciéndome dar gritos ahogados de placer. Empezó a gemir y entendí que estaba terminando. Nos quedamos así un rato y de repente se iluminó todo. Solo pensé “no puede ser, alguien más no vio”. Mientras pensaba eso mi jefe fue sacando su verga y ...