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La Dama de Tenerife
Fecha: 20/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Jon Dom 50, Fuente: TodoRelatos
... poco. Siguió follando, con más intensidad, con más fuerza. Ella se arqueaba contra él, buscando más, pidiendo más, necesitando más. Su cuerpo se movía al ritmo de él, como si estuvieran hechos para encajar. —¿Sabes por qué te gusta tanto? —No… no lo sé… solo sé que me encanta. —Porque no estás decidiendo. Estás recibiendo. Estás dándome. —Sí… soy tuya… te doy todo… Empujó más fuerte, más profundo. Ella gritó, pero no de dolor, sino de placer. Un placer que la recorría como una corriente eléctrica, desde la punta de los dedos hasta la base de la espalda. —¿Tienes más? —Sí… mucho más… Le soltó una mano de la cuerda y la guió hacia su clítoris. —Tócate. Ella obedeció. Sus dedos rozaron su clítoris con urgencia, dibujando círculos rápidos, precisos. Él seguía dándole duro, con un ritmo constante, firme, como un metrónomo que marcaba el tiempo del placer. —¿Y si te dijera que te dejes ir ahora? —Lo haría… lo haría ahora mismo… —De acuerdo, hazlo. Y lo hizo. El clímax llegó al cuerpo de Sofía como una ola que la arrastraba, una explosión de calor que recorría su cuerpo, sacudiendo cada músculo, cada hueso, cada célula. Gritó, pero no fue un grito de dolor, sino de liberación. De entrega. De rendición absoluta. Hugo siguió follándola, sin detenerse, hasta que sintió que el cuerpo de ella se relajaba, hasta que sus gemidos se volvieron suspiros. Entonces, se retiró lentamente y se tumbó a su lado. Pasaron unos minutos en silencio. ...
... Hugo le quitó la venda de los ojos y las cuerdas. —¿Te gustó? —Sí… fue… fue increíble. Sus ojos estaban brillantes, húmedos, llenos de vida. —¿Tienes más para mí, Sofía? —Sí, tengo más para ti, Hugo. Le pidió que se tumbase boca abajo y se tocase. —Quiero que te masturbes muy lentamente mientras te hablo. Sofía asentía y un pequeño hilo de baba quería salir de su boca. Estaba completamente entregada y excitada. —Cuando estés conmigo quiero disfrutar de ti de otra forma que lo hace tu marido. Te voy a llevar a discotecas de ciudades que no conoces y bailarás con chicos jóvenes, de poco más de veinte. Sofía se relamía. Sus 38 le hacían sentir una mujer madura, muy deseada, tan delgada y tan bien cuidada podía pasar por una edad menor, pero la realidad es que poder bailar con hombres casi veinte años menores que ella le explotaba la cabeza. No se había masturbado nunca pensando en esa situación y le parecía una idea deliciosa. —Sofía yo te observaré desde una mesa discreta del fondo de la discoteca. Querré que bailes con varios, que pases de uno a otro y les hagas desearte. Que les digas que otro día sí sucederá todo lo que te pidan, que hoy no puedes. Les dejarás con muchas ganas. Te dejarás besar y tocar discretamente y sonreirás todo el tiempo. Nada de ir al baño a follártelos ni nada parecido. Sofía asentía con la cabeza, que tenía apoyada sobre el bíceps de Hugo. Le volvía loca su perfume y su musculatura. Era un hombre muy atractivo y ...