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La Dama de Tenerife
Fecha: 20/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Jon Dom 50, Fuente: TodoRelatos
... tarde, le dijo: —Sofía quiero que bebas toda mi leche. Asegúrate que no sale ni una gota de tu boca y déjame ver bien tu boca vacía. Hugo se enteró hace unos años de lo que le sucedió a un famoso tenista alemán y siempre que se corría en una boca exigía ver que esa boca estaba bien vacía y todo su esperma había sido tragado. No había tenido hijos voluntariamente y no toleraría que se generase un vástago contra su voluntad. Sofía asintió. —Ya Sofía, no dejes que caiga ni una gota. A pesar de su edad Hugo tenía una gran cantidad de esperma. Era algo hereditario. Lo comentaba con amigos de su edad y tras una primera corrida apenas tenían nada en la segunda entrega. Hugo podía tener tres y hasta cuatro sesiones seguidas y siempre con gran cantidad de esperma. Era algo que le hacía sentir muy feliz. Efectivamente Sofía empezó a tragar con deleite y le costó un poco. Le salió esperma de la boca y lo recogió con la mano, temorosa de que no cayese al suelo. Hugo le hizo un gesto de desaprobación. Cuando acabó de tragar todo y se aseguró de que no salía más, llevó su mano a la boca y tragó y lamió su mano hasta que no quedó nada de líquido fuera de su boca. Luego una gran sonrisa y abrió todo cuanto pudo la boca para mostrarle la boca limpia. Había cumplido muy bien, teniendo en cuenta que era su primera vez tragando esperama. Jamás había estado con un hombre que tuviese tanta leche. El marido El teléfono vibró sobre la mesilla de noche. Era de ...
... madrugada, pero el sonido cortó el silencio como un cuchillo caliente sobre mantequilla. Parecía que les hubiese descubierto. Sofía, aún desnuda, se sobresaltó. Hugo, a su lado, lo vio antes de que sonara. Como si lo hubiera estado esperando. —Contéstale al cornudo de tu maridito. Ella asintió, respirando profundo. Tomó el teléfono y deslizó el dedo sobre la pantalla. —Hola, cariño —dijo, con voz controlada, como si acabara de despertarse. Tenía aún el gusto el semen en su boca. —¿Dónde estás? Hugo se acercó y comenzó a tocarle un pezón suavemente y luego apretándolo levemente y presionando cada vez con más fuerza.. Ella cerró los ojos, pero Hugo le cogió de la barbilla, le levantó la cabeza y la obligó a mirarle. Ella lo hizo. —En una cena de trabajo —respondió, mientras Hugo seguía con su juego. —¿Tú sola? —Sí… es una reunión de socios. Ya te lo dije. —¿Y por qué no me contestaste antes? —Estaba ocupada. Acabamos de terminar. —¿Te encuentras bien? —preguntó él—. Te noto la voz rara. —Sí… solo un poco cansada. Ha sido un día largo. —¿Y qué tal Tenerife? —Normal. Hace calor. Pero todo bien. ¿Qué tal tu dia, David? —Intentaba cambiar la iniciativa en la conversación. Mientras el marido le contaba su día Hugo le metió 3 dedos en la boca. Primero suave y luego más fuerte hasta llegar detrás del fondo de su garganta. Sofía atinó a mutar la llamada para que no se escuchasen las arcadas. Luego apretó más fuerte sus pezones, haciéndola ...