1. Capítulo 3: El placer de renacer


    Fecha: 25/05/2026, Categorías: Transexuales Autor: Alessa11, Fuente: TodoRelatos

    La noche envolvía el bosque con un manto oscuro, húmedo y casi palpablemente silencioso. Alessa permanecía atada, desnuda, a un tronco, su piel blanca brillando bajo la débil luz de la luna, los músculos tensos, el corazón golpeando salvajemente por el shock y la impotencia. Sus ojos aún recordaban la muerte de Stello y Viksert, y detrás de ella se escuchaba la cruel sonrisa de las gemelas que celebraban su triunfo con risas juguetonas, coquetas y provocadoras que se deslizaban entre el viento, como cuchillas invisibles clavándose en su pecho.
    
    Las hermanas, despreocupadas y confiadas, se entrelazaban entre ellas sobre mantas en la hierba, sus cuerpos desnudos brillando con la luz de la fogata. Se tocaban, se besaban, celebrando no solo su poder, sino la maldad que habían sembrado. Cada carcajada de ellas era un desafío, un recordatorio de la humillación que Alessa había soportado.
    
    El dolor y la indignación ardían en su interior, mezclándose con un extraño calor que recorría cada fibra de su ser. Su respiración se entrecortaba, la sangre latía con fuerza en su cabeza, y entonces la magia, latente desde siempre, respondió a su rabia. Las cuerdas que la mantenían prisionera comenzaron a chamuscarse, emitiendo un olor acre a quemado. Con un estallido final, las cuerdas se consumieron en llamas, liberándola de su atadura. Alessa se incorporó, los ojos brillando con un fuego que rivalizaba con cualquier hechizo, su respiración pesada y temblorosa marcada por la ...
    ... adrenalina y una mirada a su objetivo que helaba.
    
    Antes de que las gemelas pudieran reaccionar, sin mediar palabras, una bola de fuego surgió de sus manos y atravesó el pecho de una de ellas. La gemela gritó, un sonido mezclado de terror y dolor, mientras su cuerpo se incendiaba desde dentro. La otra hermana, aterrorizada y furiosa, lloraba y gritaba mientras Alessa era lanzada por los aires, estrellándose contra un tronco. La fuerza del impacto le sacudió cada hueso, pero no la doblegó.
    
    El aire se llenó de fuego y magia; hechizos caían uno tras otro hacia Alessa. Cada vez que bloqueaba o esquivaba, sus brazos y hombros ardían de tensión, su respiración se entrecortaba mientras el corazón le rugía en el pecho. La gemela, con lágrimas surcando su rostro, lanzaba fuego con desesperación y furia, cada hechizo cargado con dolor y amor perdido. Un ataque rompió uno de los bloqueos de Alessa, lanzándola nuevamente contra otro tronco. Su cuerpo palpitaba de dolor y rabia a la vez.
    
    Sin perder un instante, la gemela extendió sus manos e hilos mágicos se enrollaron alrededor de las manos de Alessa y luego de su cuello, apretando con fuerza. —¡Te cortaré la cabeza y te ofreceré a los príncipes daédricos! —gritó, la voz quebrada entre lágrimas y furia.
    
    El dolor era insoportable. La desesperación ardía en cada nervio de Alessa, y de sus labios brotó un grito desgarrador, tan potente que parecía romper la misma noche. Entonces, algo dentro de ella estalló. Una luz brillante, pura y ...
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