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Pelirroja... peligrosa (2ª parte)
Fecha: 28/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Schizoid, Fuente: CuentoRelatos
... no lo sientas. Ya veo como te lo montas. -Ey, ey, tía, para el carro. Yo no me lo monto de ninguna forma. Han sido tus amigas las que me han dicho lo del ordenador. -Sí, y has tardado medio segundo en darle tu tarjeta, y en ofrecerte para lo que sea, ¿no? -Vuelta otra vez. ¡Pero si yo creía que querían un ordenador! -Yo también quería un ordenador, no te jode… que sí, hombre… eres un cabrón, joder. Y delante mío, además. Yo estaba empezando a enfadarme. -¿Pero tú te estás oyendo, tía? Resulta que me viene una de tus amigas, y me dice, eh, me dice a mí, no yo a ella, “quiero un ordenador”… tú recuerdas que yo me dedico a vender ordenadores, ¿no? Resulta que yo tenía que saber que cuando en tu grupo de amigas se le dice a un vendedor de ordenadores que queréis un ordenador, ¡resulta que lo que queréis es echar un polvo! Ella me miró realmente irritada. -¿Un polvo? ¿Eso es lo que soy? ¿Un polvo? ¿Me estás diciendo eso? A esto se le llama un giro inesperado de la conversación… y de los acontecimientos. ¿Esto es una especie de prueba? Uf, tengo que andar con pies de plomo. -Joder, Silvia, yo no he dicho eso. -Llega el momento de sacar la miel a pasear -Tú eres especial -le un rizo rojo de la cara y veo que ella no se aparta. Casi me da vergüenza ser tan falso, pero bueno, qué se le va a hacer. Finalmente, consigo mi objetivo. Convenzo a Silvia que ha sido un malentendido, y consigo que vuelque su enfado con Marga y Sonia. Al final terminan no ...
... hablándose… vaya papeleta. Pero todo parece terminar bien. Marga y Sonia se largan, y Nuri nos presenta a otro grupo de amigas… lo pasamos bien, pero Silvia no se me despega. Bebemos, bailamos, jugamos a los dardos con más pena que gloria… Vamos de bares, bebiendo unos cuantos cubatas y cantando, un grupito de unos diez. Cuando dan las tres de la mañana, me ofrezco a llevar a Nuri y a Silvia a casa en mi coche. Nuri acepta, y nos despedimos de la gente. Caminamos los tres hasta mi coche, y observo que Silvia se apoya en mi hombro y me coge del brazo. Nuri va como una cuba, y camina muy rápido, arrebujada en su abrigo violeta. Cuando llegamos al coche, Silvia se monta a mi lado y Nuri se tumba en el asiento de atrás. Tengo miedo de que vomite, por lo que conduzco despacio hasta su portal. Una vez allí, la llevamos hasta la puerta, donde se despide con un beso a cada uno. Silvia y yo nos vamos hacia su casa. Llegamos al adosado. La acompaño hasta la puerta. Ella mete la llave y abre, pero se queda con la puerta entreabierta parada en el umbral. Se gira hacia mí. -Oye, C…, estoy supercansada, de verd… No la dejo terminar porque le meto la lengua hasta las entrañas. Ella suelta su bolso y se abraza, y nos besamos como locos. Yo le pongo la mano en la entrepierna, y ella me agarra el culo como si me fuese a escapar. Noto el calor que se desprende de su coño incluso por encima del pantalón. Casi la empujo para dentro, cerrando la puerta de una patada, y a oscuras le ...