1. Pelirroja... peligrosa (2ª parte)


    Fecha: 28/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Schizoid, Fuente: CuentoRelatos

    ... lengua, apretando con los labios al salir, besándola casi, golosa, como si fuera un dulce, apretando un poco la mano y pajeándome despacio. La dejo hacer por diez minutos, hasta que noto que me corro otra vez.
    
    -Silvia… Silvia… me corro… -la aviso con la voz temblorosa… ¡qué gustazo de mamada!
    
    Ella deja de chupar y sigue pajeándome suavemente.
    
    -¿Así? -me pregunta en voz baja y me mira con los ojos muy abiertos y los labios húmedos de saliva, muy rojos.
    
    Yo ya no puedo ni hablar. Asiento con un gemido. Me pega la polla al estómago y sigue frotando hasta que, medio minuto después, unos chorros espesos de semen salen con fuerza y caen sobre mi estómago, mientras yo casi aúllo del placer.
    
    Silvia mira con curiosidad el semen, y se queda mirando mi polla encogerse lentamente y arrugarse hasta descansar, colgante, sobre mis huevos. Entonces se levanta, va al baño y me limpia con una esponja, delicadamente. Yo la miro desnuda, con sus tetas colgantes, su cuerpo blanquísimo que me pone a mil, y acaricio su culo suave, como de melocotón, apretando un poquito, mientras ella me mira, me sonríe y posa sus labios un momento sobre los míos.
    
    Cuando termina de limpiarme, me seca y vuelve al baño. Me tumbo sobre la cama. Estoy agotado. Dos orgasmos en hora y media agotan a cualquiera. Supongo que mis planes tendrán que esperar hasta mañana. Menos mal que tengo la mañana libre.
    
    Silvia llega y se tumba a mi lado. Se acurruca desnuda junto a mí, y nos abrazamos. Beso su pelo revuelto y ella ronronea, feliz.
    
    -¿Lo he hecho bien? -me pregunta, mientras besuquea mis pezones.
    
    -Muy bien, Silvia, muy bien -contesto, con los ojos entrecerrados. Ella me acaricia mi polla, ahora fláccida, agotada, y ésta apenas responde a sus caricias. Finalmente, Silvia claudica, se agacha y me besa la entrepierna, para después volver a acurrucarse apretada contra mí. Después de unos minutos de escucharla respirar, me duermo.
    
    Continuará.
«12...6789»