1. Pelirroja... peligrosa (2ª parte)


    Fecha: 28/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Schizoid, Fuente: CuentoRelatos

    ... caliente, mojándome con su sudor. Ella me abraza muy fuerte cuando dejo que mi polla descanse en su interior, y apenas contiene un estremecimiento cuando la saco, aún dura, y la dejo de pie mientras me quito el condón. Ella se deja resbalar lentamente por la pared hasta el suelo, donde se sienta.
    
    -Oooh…. joder… la hostia… -ella ni siquiera se aparta sus rizos rojos de la cara, que gotean sudor.
    
    Respira muy rápido y apenas puede articular palabra. Yo también estoy sin aliento, y noto que me tiemblan las piernas cuando me voy hacia el baño… ¡la hostia, qué polvo! Una vez en el baño, tiro el condón y aprieto el botón de la cisterna. Me miro al espejo, con la cara roja, los labios hinchados y muy rojos de sus mordiscos, el cuello con tres o cuatro chupetones, los hombros marcados de sus dientes… y todo mi pelo perlado de sudor, el pelo empapado, las mejillas como un tomate, respirando como un perro con la lengua fuera… y cuando me miro la polla, un poco escocida y casi en carne viva, veo como de la punta aún rezuma un poco de semen. ¡Dios mío… vaya pedazo de polvo!
    
    Cuando vuelvo al pasillo después de mojarme la cara y recuperar el aliento, ella está de rodillas, todavía sudada y agitada, recogiendo la ropa temblorosamente. Le doy un largo beso, y la ayudo a adecentar un poco el pasillo. Después nos vamos a la cocina, donde bebemos un gran trago de leche fría cada uno, desnudos y completamente empapados de sudor.
    
    Cuando ella se da la vuelta para dejar el vaso en el ...
    ... fregadero, veo su culo y noto que mi polla se endurece otra vez. Es un culito grande pero firme, carnoso, muy blanco, y tiene un aspecto tentador, incitante… sólo de imaginar su hoyito cerrado y virgen me pongo como una moto. Me acerco a ella y me pego a su espalda, dejando que mi polla se endurezca contra sus nalgas.
    
    -Mmmm C… ¿otra vez? -susurra melosa, dejándose querer. Agarro sus tetas por detras y las estrujo con cuidado. Bajo una de mis manos por su vientre hasta su coñito, juego con su vello púbico, y busco su clítoris con mi dedo corazón. Cuando lo encuentro con froto con delicadeza.
    
    -Aaah… -ella tiembla y se excita. Tengo la polla dura como un ladrillo apoyada en el surco de sus nalgas, moviéndose espasmódicamente, por cuenta propia, abrazada por esas dos montañas de carne deliciosa. Me acerco a su oreja y le susurro:
    
    -Vamos a la cama… vamos a probar otra cosa…
    
    Ella sonríe y asiente, mientras sigo masajeando su pequeño botoncito del placer y ella menea el culo haciendo que mi polla crezca aún más entre sus nalgas. Casi la escucho ronronear.
    
    -Vete yendo, yo voy ahora mismo -le digo, y le doy una palmadita en el trasero a la vez que me separo. Ella mira mi polla, golosa, y después a los ojos.
    
    -Vale… no tardes… -Se aleja y su culito se mueve con un bamboleo exquisito, embriagador… ¡qué culo! Cuando se marcha, abro la nevera, en busca de algo muy concreto.
    
    No hay mantequilla, hay margarina. Pero para lo que la quiero, sirve igual.
    
    Ella está tumbada en ...
«12...6789»