1. Pelirroja... peligrosa (2ª parte)


    Fecha: 28/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Schizoid, Fuente: CuentoRelatos

    ... le habías hecho un gran trabajo a un precio muy especial.
    
    ¡La virgen! Acababa de conocer a esta tía y prácticamente me estaba bajando los pantalones. ¿O no? ¿Es posible que Silvia simplemente les contara que soy vendedor de ordenadores y quisieran un PC a buen precio? Me sentía bastante incómodo, y confuso.
    
    -Yo… vaya… pásate un día por la tienda -aproveché para sacar una tarjeta de mi cartera y se la di -y te informas de las ofertas y los equipos.
    
    -Ah, vale, de acuerdo. -Marga lo dijo con un tono inocente, así que descarté que estuviera tirándome los tejos. Me maldije por dentro por ser un salido.
    
    -Dame otra a mí, si no te importa -me dijo Sonia. Antes de que sacara la cartera, Marga la cortó.
    
    -No hombre no, iremos juntas.
    
    Mmmm… vaya… estas chicas sólo querían ordenadores. Ahora que me había hecho ilusiones. La verdad es que Marga tenía su puntito, así tan delgadita y con tanto desparpajo. Sonia, en cambio, estaba como una tabla y era feúcha.
    
    Silvia y Nuri volvieron del baño, riéndose.
    
    -¡Hola chicas! -dijo Marga. -Aquí C…, que nos está vendiendo un ordenador a cada una. Hasta me ha dado su tarjeta y todo.
    
    Marga lo dijo totalmente inocente, pero ¡la leche! A Silvia parecía que le había dado un puñetazo. De repente se puso seria y enrojeció violentamente, me miró con una cara rarísima y se volvió al camarero, pidiéndole una cerveza.
    
    Miré a Marga que sonreía a Sonia. Nuri también parecía un poco fastidiada. No tenía ni idea de lo que pasaba, así ...
    ... que me acerqué a Silvia.
    
    -Oye, Silvia -le pasé un brazo por los hombros, pero ella se lo sacudió.
    
    -¡Déjame! -me contestó, sin ni siquiera mirarme.
    
    -¿Qué te pasa? -esta vez intenté cogerla de la cintura, pero me apartó el brazo con la mano.
    
    -¡Nada! ¡Déjame, joder!
    
    No hay que ser un experto en psicología femenina para saber que cuando ellas contestan “nada” significa a) que pasa algo gordo y b) que la culpa es tuya. Por tanto, decidí atacar por otro flanco. Lo dejaría pasar un rato hasta que ella se calmara un poco de la neura que le había dado conmigo, y así pensaría un poco sobre qué coño había dicho o hecho.
    
    -Bueno, cuando quieras decírmelo, me avisas. -Con esa frase, me volví hacia las otras tres, que estaban hablando en voz baja. Cuando me dirigí hacia ellas, empezaron a hablar otra vez de las clases y todo eso, así que me dediqué a pensar y a tratar de sumar dos y dos.
    
    Sólo había una explicación… Silvia les había contado lo del sábado… ¡y realmente Marga y Sonia me estaban calentando los cascos! ¡Y yo les había seguido la corriente!
    
    Me dirigí hacia Silvia, que todavía estaba en la barra. Me acerqué a ella, pero ella me vio y me dio la espalda.
    
    -Oye, Silvia, por favor, escúchame. Oye, lo de los ordenadores es simplemente eso… bueno, PCs. Yo no podía saber que… bueno…
    
    Ella me miró, con cara bastante ofendida.
    
    -Ya, seguro.
    
    -Oye, de verdad. Te lo juro. ¿Cómo iba a yo a saber que tú les habías dicho lo del sábado? Lo siento, de verdad.
    
    -No, ...
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