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La enfermedad de mi hijo (3)
Fecha: 28/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Manuela, Fuente: CuentoRelatos
... situación poco a poco. Mientras tanto Dani no se sentía a gusto con el pantalón vaquero que llevaba pues no llevaba calzoncillos visto que la doctora Marta se los desaconsejo. Entonces decidido cambiarse de pantalón y ponerse el único pantalón de chándal que tenía en su bolso por lo que debería aguantar todo el fin de semana con ese pantalón. Llego la hora de la comida y Dani fue a la cocina para ayudar a Marta a preparar la mesa. Después de comer fueron al salón a ver la tele tranquilamente, pero Dani empezaba a sentir como poco a poco las ganas de masturbarse le llegaban. Unas horas más tarde y con una erección ya bastante notable fue Marta la que le pregunto si todo iba bien. ―Creo que ya tengo que liberar… eso… ya sabes. ―Jaja tranquilo, no dijimos que tenemos confianza, puedes hablar utilizando las palabras que quieras. ¿Te quieres masturbar verdad? ―Si. ―Bueno pues si quieres yo me voy a mi habitación y te dejo aquí intentándolo y cuando acabes me llamas. ―Vale lo intentaré. Marta se fue a su habitación muy caliente sabiendo que Dani iba a jugar con su amigo de 26 cm a unos metros y que si no lo consigue tendrá que ayudarle ella misma. Se sorprendió al sentirse mojada de la excitación y no tuvo más remedio que tocarse un poco esperando a que Dani acabe de hacer lo mismo. Al cabo de unos minutos en los que Marta sentía placer y Dani dolor Dani llamo a la doctora. ―Dime cielo. ―Es que… veras… no lo consigo, me duele mucho. Siempre que me acerco ...
... me duele. ―Bueno tranquilo que yo te ayudo, —dijo Marta mientras poco a poco se acercaba al miembro erecto de Dani y lo cogía con las manos. ―Tus manos están calientes. ―Eh… si es que estaba doblando la ropa en la habitación, —dijo Marta ruborizada. Su mano empezó suavemente a subir y bajar del miembro imponente de Dani y sin darse cuenta ya lo tenía metido en la boca. Empezó a lamer suavemente y con ritmo y se metió de golpe hasta donde pudo, cubría con su boca más de la mitad del miembro de Dani, algo que ella misma costaba de creer mientras su lengua jugaba. Mientras con la mano lo masturbaba suavemente. Dani gemía suavemente a cada lamida de Marta. ―¿Te duele? —Preguntó Marta ―No no para nada, cambia mucho cuando lo haces tú, yo me lastimo mientras que cuando lo haces tú me da mucho placer. Por cierto, dice mi madre que te avise cuando esté cerca así que te aviso ya, ya que no estoy muy lejos de correrme. ―Vale, cuando quieras. Marta seguía metiéndose en la boca ese pene casi hasta la garganta y cuando sintió que Dani se arqueaba y estaba cerca de explotar saco el miembro de su boca y después de unas sacudidas se corrió abundantemente sobre la cara, los pechos y la mano de la doctora. ―Vaya, tu madre sí que tenía razón, te corres mucho y fuerte. ―Lo siento, te he manchado entera ―No te preocupes, un poco de agua y se va, además el semen es bueno para la piel —dijo Marta en tono bromista. Se fue al aseo y lo primero que hizo fue cerrar ...