1. La Desir (1) Serie acción, reacción


    Fecha: 05/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Nexusman, Fuente: TodoRelatos

    Llevaban cinco años juntos y la hija de Sámara estaba al llegar para vivir con ellos. Tenía 18 años. La imagen de la acogida se había disipado y él estaba rígido de confusión y fastidio ante esa inminente sorpresa. Había discutido con su pareja, a causa de esa nueva aparición de su hija:
    
    -Los remordimientos te ciegan.
    
    -Es mi hija, no te das cuenta.
    
    -Sámara, ¿no estarás haciendo esto solo para vengarte del gilipollas de tu exmarido?
    
    -Por dios, Celestino ha fallecido, un poco de respeto. Es natural que desee un cambio, no hemos tenido hijos, mi hija por fin quiere estar en familia.¡Dios, parecemos críos de 18 años!
    
    -¡Esos ya no discuten! Además, nunca te has preocupado de tu hija, Celestino se muere de forma fulminante y tú, de repente ese cambio, apenas vas a verla un par de veces al año. Cuando os separasteis ella ni tan siquiera quiso que te la llevaras, prefirió quedarse con su padre; incluso el juez dio la razón a tu exmarido por el ritmo de vida que llevabas y ahora te da por ser la mejor madre del año.
    
    -David, mira, basta de discutir, nos hemos podido construir esta pequeña casa en las afueras y ella bien puede vivir con nosotros. Y punto.
    
    Aceptó a regañadientes. Ya tenían 42 y 45 años. Su hija era su pasado, tenía que aceptarlo. Hacía una temporada, su relación iba empeorando cada día ¡y ahora esto! Aunque al verla presencial ante él al llegar, también pensó: ¡Dios mio! esto ya es un asunto muy diferente.
    
    Desire, la Desi como le llamaban era ...
    ... delgada y alta, sus ojos eran grandes y azules como el cielo, sus labios carnosos, llevaba media melena rubia, sus pechos eran generosos, o eso le parecieron a ojos de David con esa camiseta ceñida y los vaqueros agujereados delataban un culo bien puesto.
    
    Nada más cumplir los 18 ya había empezado a tatuarse antebrazos, pensó David. Hacía tiempo que no la veía. Apenas tenían relación. David era mecánico, fuerte y atractivo de una altura que casí llegaba al metro noventa, por esa causa y por su orgullo viril le produjo cierto rechazo, el que apenas Desire le dió dos besos en las mejillas, para después hacerle hizo el mismo caso que si fuera un perro.
    
    Nada más instalarse permanecía en su cuarto. David aprovechando que habían salido con su madre a hacer unas compras y urgar un poco en su cuarto que estaba en el piso superior. La ropa por el suelo -tangas, sostenes, vaqueros- un cenicero lleno de colillas, la cama sin hacer, un portátil sobre la cama.
    
    A la mañana siguiente:
    
    -Tu hija está muy mal criada, apenas la vemos, solo come, se pasa el día en su cuarto, fuma y te has fijado ya va tatuada. Ni estudia ni trabaja. Bueno tu me dijiste que a los 16 ya no quiso ir más a la escuela.
    
    -Hemos quedado en que vendrá a trabajar a mi peluquería, también tu podrías emplearla para que te haga las facturas en el taller.
    
    -Sabes que no da tanto, me basto yo y ya tengo otro empleado y la mujer del Esteban para la contabilidad y la verdad es que sobra.
    
    -He visto como la miras, ...
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