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Noche de bodas
Fecha: 06/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos
Capitulo 1: 2m/F, EX Yo quería llegar virgen a la noche de bodas, y a duras penas lo conseguí; aunque sé que, debido a mis suculentos 19 añitos, y a que mi cuerpo esta bastante mas “dotado” de lo normal, por decirlo de una forma delicada, mi novio lo ha pasado mucho peor que yo, que ya es decir. Ambos hemos tenido que usar nuestras manos, y algo mas, bastante a menudo, como sustituto del sagrado orificio, reservado para ese memorable día con tanto cariño. Reconozco que no soporto el alcohol, pues en seguida me “achispo”, y a mediados del banquete de bodas, debido a tantos brindis, me notaba ya bastante sofocada y algo mareada. Aproveché que la mesa presidencial estaba vacía para sentarme, a ver si me recuperaba un poco. En esto que vi a un par de niños mellizos, sobrinos de mi marido, meterse bajo el largo mantel por uno de los extremos de la mesa. Como ya conocía la fama de traviesos que tenían pensé que quizás se escondían de su madre, y les dejé hacer. Grave error, pues antes de que pudiera reaccionar se habían metido los dos bajo mi vestido de novia; y, cuando intenté cerrar las piernas, ya no pude hacerlo, debido a que sus pequeños cuerpos se interponian entre mis muslos. Aun estaba pensando en alguna forma de poder echarlos con disimulo, cuando vi venir hacia mí a la madre de los mellizos junto con una de sus amigas a darme la enhorabuena y a charlar un rato conmigo, y ya no supe que hacer para deshacerme de ellos. No me podía concentrar en la conversación ...
... porque los mellizos, quiero creer que con inocencia, estaban jugando con el liguero y con el encaje de las pícaras braguitas que llevaba para la noche. Uno de ellos, metiendo la manita por uno de sus laterales, empezó a jugar con mi espeso y rizado vello pubico (recortado especialmente para ese día) y debió de gustarle mucho su suave tacto, pues al momento note un montón de manos invadiendo alegremente mi intimidad (parecía que hubiera un ejército de pulpos bajo el mantel). Con tanto roce, y con tanto meter los dedos por donde no debían, yo me encontraba cada vez más excitada. Pues los críos pronto se ensañaron a fondo con mi cálida e indefensa gruta, explorándola a conciencia, llegando a hurgarme hasta en el estrecho agujerito de detrás. Estaba ya a punto de correrme en sus finos deditos cuando los mellizos se aburrieron de “jugar” con mis dos cálidos orificios, y se marcharon con el mismo disimulo con el que habían llegado, dejándome insatisfecha, pero exhausta. Mas no se fueron de vacío; pues, cuando conseguí recuperarme un poco, me di cuenta de que habían soltado los lazos de las mini-bragas y se las habían llevado “de recuerdo”. Como comprenderan les busque con disimulo por todo el amplio local, pero no les volví a ver hasta el final, cuando ya la cosa no tenía remedio. Digo esto porque un rato antes Luis, mi marido, bastante borracho ya a esas alturas del banquete, insistió en que le acompañara a una salita anexa, donde nos estaban esperando casi todos los solteros ...