-
Noche de bodas
Fecha: 06/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos
... del pueblo; amigos, en su mayoría, de mi marido. Querían que les lanzase la liga (una costumbre típica de mi tierra), y se apiñaron todos delante mía, algunos con las cámaras fotográficas ya preparadas, para ver como me la quitaba. Intenté subirme el vestido poco a poco para enseñar solo lo imprescindible, y que no se dieran cuenta de nada; pero mi marido, que estaba detrás mío, pensó que iba demasiado despacio y, cogiendo mis manos con las suyas, alzó de golpe el vestido hasta muy arriba. Por las expresivas caras que pusieron todos me di cuenta de que se me debía ver hasta el ombligo, así que, roja de vergüenza, me quite la liga lo mas rápidamente que pude y la lancé hacia atrás, sin querer pensar en nada más. Pero tenia que haber sido mucho mas rápida de lo que fui, porque vi dos o tres flashes de las cámaras, antes de conseguir bajar el vestido. Aun no se quienes tienen esas fotos, pero algunos de ellos todavía me hacen ruborizar, al sentir las intensas miradas que me echan encima cuando nos los cruzamos por el pueblo paseando y me sonríen pícaramente, supongo que recordando la escenita. Capitulo 2: 3M/F, C Esa noche nos fuimos directamente desde la fiesta hasta el tren nocturno, que nos dejaría por la mañana en Madrid, donde cogeríamos al día siguiente el avión hasta nuestro destino final. Dado que mi flamante marido no había dejado de beber, tres de sus mejores amigos (Juan, Paco y José), me ayudaron a acostarlo en el coche-cama. No sólo eso, sino que ...
... convencieron al revisor para comprar el compartimento situado al lado del nuestro (aunque sólo era para dos personas), para ayudarnos a llegar al aeropuerto, si Luis no se encontraba en condiciones de hacerlo. Por suerte, en esa época del año, y siendo entre semana, el citado vagón iba casi vacío. Aun no había arrancado el tren y Luis ya roncaba como un bendito. Decidí ponerme un divertido pijama de algodón, sin ningún tipo de ropa interior debajo, por si había suerte y se despertaba; pues note que estaba toda húmeda, y excitada, y que no me iba a resultar tan fácil dormirme como a él. En vista de que pasaban las horas y no conseguía calmarme decidí salir al pasillo a tomar un poco de aire y relajarme, para que me entrara así el sueño, con la tranquilidad de que a esas horas de la madrugada, y yendo el tren tan vacío como iba, nadie me molestaría. Pero por desgracia, o por suerte, no fue así. Al poco rato de estar yo fuera salió Paco al pasillo, a estirar las piernas; y, como no, se acerco a charlar conmigo. Mientras hablábamos me di cuenta de que su mirada se iba una y otra vez a mis pechos; ya que, entre el tamaño considerable de los mismos, y el vaivén del vagón, se notaba muchisimo que no había nada los sujetara bajo el ajustado pijama. En vez de enfadarme por su súbito interés, noté que me excitaba la situación; y decidí seguir charlando con Paco como si no me diera cuenta de nada. Eso si, desviando mi mirada siempre que podía hacia la ventanilla, donde podía ver ...