-
Noche de bodas
Fecha: 06/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos
... reflejado su rostro con nitidez, contemplando atentamente mis pechos, ahora que pensaba que no le veía. No se si fue el fresco de la noche, o mi excitación, pero el caso es que pronto se marcaron mis gruesos pezones en la fina tela del pijama. Desde ese momento el pobre tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para apartar la mirada de mis dos cimbreantes colinas. Al cabo de un rato me pidió permiso para pasar al baño comun que estaba al otro lado de mi habitáculo, con la excusa de que el individual que había en su compartimento era muy estrecho. Yo me pegué contra la fría ventanilla y él me paso por detrás, rozándome el culo intencionadamente con el enorme bulto de su paquete; como no le dije nada, al volver hizo lo mismo, pero esta vez mucho mas despacio, y recreándose bastante con el intenso roce. El pobre, como no podía disimular mucho mas tiempo el estado de excitación en que se encontraba, murmuro una torpe excusa y se metió en su compartimento; no se que les contaría a los otros dos, pero casi enseguida salió Juan a hacerme compañía. Este ya me miraba los bamboleantes pechos sin disimulo alguno, hablásemos del tema que hablásemos, sin molestarse en ocultar su interés; y claro, como no se concentraba en la conversación, tardó bien poco en tener que ir también al baño del final del pasillo. Al pasar por detrás mía no sólo se restregó a gusto contra mi trasero, sino que incluso se apoyó con sus manos en mis amplias caderas para una mayor comodidad. Yo, vista de la ...
... situación, me estaba poniendo ya a cien. Así que no me importó lo mas mínimo que, ya a la vuelta, se parara detrás mío sin excusa ni disimulo alguno, clavando su grueso dardo contra mis nalgas con todo el descaro del mundo, restregándose a conciencia. Tampoco me importo que me apretara, fugazmente, el firme y mullido trasero, con las dos manos, antes de irse a su compartimento. Casi no le dio tiempo a entrar en su compartimento cuando salió José a seguir con el interesante y pícaro jueguecito. Con tanto roce yo estaba temiendo que terminaría por manchar el pantalón del pijama con los espesos fluidos de mi intimidad. Así que cuando José se cansó de mirar mis pechos, sin disimulo alguno, y dijo de ir al baño, yo pegué mi espalda contra la pared, y me quedé muy quieta frente a él. Aún hoy no sé si fue por cortarle, o por ver hasta dónde sería capaz de llegar. Pues bien, no se amilanó lo mas mínimo y, dándome frente, noté como me clavaba en la barriga un bulto de tamaño más que respetable durante unos eternos instantes. Cuando volvió del cuarto de baño, no sólo se paró frente a mí para rozarme lentamente con su enorme y rígido paquete, sino que aprovechando una curva cerrada del tren se “apoyó” en mi generoso pecho derecho. Sólo fueron unos momentos, pero note como mis pezones reaccionaban ante su osado apretón, y se ponían como piedras; y como mi respiración se alteraba, mientras se me ponía la cara como un tomate. No sabía que hacer ni que decir pero, afortunadamente, en ...