1. Noche de bodas


    Fecha: 06/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos

    ... el ritmo, y la profundidad, de sus embestidas, hasta que pensé que me iba a romper en dos. Cuando por fin eyaculó creí que me moría del violento orgasmo que me regalo. Pero no se salió, pues aun alcance a sentir dos intensos orgasmos mas antes de que él llegara dentro de mi por segunda vez.
    
    José abandono despacio mi interior. Pero la fiesta sólo acababa de empezar, pues los otros dos amigos también querían disfrutar de su parte del festín. Cuando Paco intentó ocupar el lugar de José le pedí que me dejara reposar un poco, y él me dijo que estuviera tranquila, pues pensaba penetrarme por otro lugar. Cuando comprendí que pensaba darme por detrás me asusté un poco, pues es algo que ni siquiera había pasado por mi mente, pero le deje que me diera la vuelta, y ya a cuatro patas, que me untara algo liquido y resbaladizo por el trasero.
    
    No sentí más que dolor mientras me metía su gran aparato por el culo; pero, en cuanto empezó a moverse, volví a sentir ese vértigo tan dulce que precede al orgasmo, y le dejé hacer, relajándose para que entrara hasta el final. Juan me levantó la barbilla, y me obligo a mamar su miembro, apretándome las tetas con muchas ganas, mientras me retorcía los pezones sin piedad, al tiempo que Paco me daba por detrás cada vez con mas fuerza.
    
    No me hizo ninguna gracia, pues es una cosa que siempre me había dado mucho asco, e incluso me negaba a hacérselo a mi recien cornudo marido. Pero en ese momento todo me parecía bien, así que empecé a lamer y ...
    ... chupar con un frenesí que hasta a ellos les sorprendió. No estoy muy segura, pero creo que llegamos los tres al orgasmo casi al mismo tiempo. Solo se que entre gemido y gemido me tuve que tragar toda la abundante leche que salía del inagotable grifo de Juan, para no ahogarme mientras me corría de placer.
    
    Las siguientes horas pasaron volando mientras ellos se turnaban para llenar mis agujeros una y otra vez. La mitad de las veces no sabia a quien pertenecía el rígido miembro que estaba dentro de mi, ni quien era el dueño del pene que, con mi boca o mis manos, estaba volviendo a poner en forma para que se reincorporase a la interminable orgía. Me hicieron adoptar posturas increíbles, sobre todo para facilitar la entrada de varios a la vez; pues ya fueran sus miembros, sus dedos, o algún que otro grueso y alargado objeto que no llegue siquiera a ver, ellos procuraban siempre que obtuviera el máximo placer en cada asalto, llenando todos mis agujeros siempre que podían.
    
    Llegue a pensar que no iban a dejar ni un solo centímetro de mis tetas, o de mi trasero, por morder, lamer y chupar, pues sus ansiosas bocas no sabían permanecer ociosas con tanta carne prohibida meciéndose turbadoramente al alcance de sus dientes. En un momento dado me encontré montada encima del rígido miembro de uno de ellos mientras el otro me penetraba muy violentamente por detrás y el tercero, Paco creo, me obligaba a mamársela todo el tiempo, dándome pequeños y dolorosos tirones de los pezones; los cuales ...
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