1. «La otra Bianca»


    Fecha: 06/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Infidelidad Intercambios Autor: Edul, Fuente: SexoSinTabues30

    ... que no hablaba fuerte y que, sobre todo, no sabía que era linda.
    
    —Fueron mejores amigos primero —continuó Oriana—. Pablo era su refugio. El único que no la juzgaba, que no la empujaba a cambiar. Y un día, entre tantas charlas, se dieron cuenta que se gustaban.
    
    Y se pusieron de novios. Fue lindo. Al principio. Una relación de esas que nacen limpias.
    
    Pero las personas cambian. Y lo que Bianca fue descubriendo en su cuerpo, en sus ganas, en su piel… Pablo ya no podía contenerlo.
    
    —La Bianca que conoció Pablo ya no existía —me dijo Oriana, con la mirada perdida—. Y aunque él seguía amándola como antes… ella ya no podía amarlo igual.
    
    Parte VI: Los dos problemas
    
    —Pablo tenía un problema… bueno, en realidad tenía dos —me dijo Oriana, mientras daba un tago profundo a su copa de vino, como si necesitara anestesia para seguir hablando.
    
    —¿Dos? —le pregunté.
    
    —Sí. Se llamaban Lucas y Tomás.
    
    Sus nombres le salieron con veneno. No odio, sino como si nombrarlos activara un recuerdo denso, incómodo. De esos que preferís no tocar pero no podés ignorar.
    
    —Estaban en quinto. Dos de esos pibes que parecían salidos de una serie yankee. Altos, marcados, con esas sonrisas sobradas que usaban para todo: para encantar, para burlarse, para romperte sin que pudieras acusarlos.
    
    Me los imaginé de inmediato. Caminando por los pasillos como si fueran dueños del lugar. Rodeados de risa ajena, como si el mundo entero les sirviera de coro. Y, para colmo, el sistema jugaba a ...
    ... favor.
    
    —Los profesores les festejaban hasta las boludeces. Y los pibes del curso se alineaban con ellos. Eran unos patanes… pero encantadores. Y eso, en esa edad, es más peligroso que ser malo a secas.
    
    —¿Y qué tenían que ver con Bianca? —le pregunté, aunque ya me temía la respuesta.
    
    Oriana bajó la vista. Su tono cambió. Se volvió más lento. Más oscuro.
    
    —Empezaron a mirarla —dijo—. A mirarla en serio.
    
    Y cuando dos tipos como Lucas y Tomás te eligen como blanco, no lo hacen porque te respetan. Lo hacen porque quieren tenerte. Porque quieren probarte. Porque quieren arrastrarte a su mundo, aunque tengas novio, aunque estés bien, aunque no quieras.
    
    —Y Bianca… —hizo una pausa—. Bianca todavía no sabía cuánto poder tenía. Ni cuánta debilidad podía esconder una mirada.
    
    Parte VII: El alambrado
    
    —¿Y cómo la conocieron? —le pregunté a Oriana, cruzando los brazos como si intentara protegerme del pasado que estaba por soltar.
    
    Ella me miró y, por un segundo, pareció dudar. Pero ya había abierto la caja. Tenía que vaciarla.
    
    —Soy un poco responsables, sí —me dijo—. Porque si bien Bianca no los buscaba… yo sí.
    
    Me explicó que en nuestra escuela, las clases de vóley de las chicas se hacían afuera, en la cancha del patio. Y justo al lado, separada apenas por un alambrado viejo y vencido, estaba la cancha de fútbol donde entrenaban los pibes del último año.
    
    —¿Y quiénes entrenaban ahí? —me preguntó ella con una ceja levantada.
    
    —Los de quinto —respondí yo, ya ...
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