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«La otra Bianca»
Fecha: 06/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Infidelidad Intercambios Autor: Edul, Fuente: SexoSinTabues30
... sabiendo la respuesta. —Exacto —dijo con una sonrisa ladeada—. Así que no era difícil que nos cruzáramos. Ahí fue cuando pronunció el nombre. Lucas. —Yo ya lo conocía. Era un forro. El más detestable, egocéntrico, cruel… y, a la vez, el más atractivo. Y aunque me caía mal, no voy a mentirte, Bian. Yo ya era una zorra. Y si decían que el sexo con él era el mejor… yo quería comprobarlo. No me miró con culpa. Tampoco con orgullo. Era solo un hecho. Como si hablar del pasado fuera relatar un incendio que una vez quemó todo. —No se equivocaban —continuó—. Nadie me cogía como él. Nadie. Me trataba como basura en la escuela, si, pero en la cama también. Él tenía la capacidad de hacerte sentir que no valías nada, y que lo único que podría sacarte de esa tristeza era dejarte usar por su enorme verga. Entonces todo cobraba sentido. En la clase de vóley, Lucas y Tomás se acercaban al alambrado. A veces con una pelota, otras con excusas ridículas. Pero no era para mirar el partido. Era para mirar a Oriana. Y al lado de Ori… siempre estaba Bianca. —Al principio iban por mí —dijo—. Pero después… empezaron a notar a la calladita que se reía bajito, que ya no se abrochaba hasta arriba los botones, que se le marcaban las curvas bajo el short de educación física. —¿Y qué pasó? —le pregunté. Ella me miró, seria. —Lo inevitable. Parte VIII: Los que saben jugar —Con el tiempo, Lucas me dejó de interesar —me dijo Oriana, y lo dijo como si fuera nada. Como ...
... si dejar de coger con el chico más deseado de la escuela fuera como cambiar de mochila. —¿Por qué? —le pregunté, aunque ya intuía la respuesta. —Porque afuera encontré otra clase de diversión —respondió con esa sonrisa suya, ladina, que mezcla placer con peligro—. Gente más grande, con más experiencia… menos boluda. Pero esa es otra historia. Y entonces, sin transición, me largó lo que yo no estaba esperando. —Cuando yo dejé de darles bola, Lucas y Tomás se quedaron con hambre. Y ahí fue cuando empezaron a hablarle a Bianca. Me lo dijo tranquila, como si estuviera relatando una jugada bien armada. —Al principio eran bromas —continuó—. Comentarios tontos durante los recreos, chistes al pasar, cosas que parecían inofensivas. Pero estaban midiendo terreno. Probándola. Bianca se reía. Se ponía colorada. Jugaba a no entender, pero volvía la mirada. Ese fuego que ya sentía dentro empezó a encenderse con cada palabra, con cada roce accidental, con cada sonrisa torcida de Lucas o Tomás. —Hasta que un día —dijo Oriana, con un dejo de amargura—, descubrieron quién era el novio. —¿Pablo? Ella asintió. —Y ahí se volvió todo peor. Porque se les volvió un juego. Burlarse sin que ella se diera cuenta. Meterse en su cabeza. Y lo peor… lo más jodido… Hizo una pausa, como si necesitara tomar aire. —Los vi más de una vez hablando con Pablo. Riendo con él. Como si fueran amigos de toda la vida. El pobre estaba encantado. Se sentía visto. Validado. Creía que ...