-
«La otra Bianca»
Fecha: 06/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Infidelidad Intercambios Autor: Edul, Fuente: SexoSinTabues30
... dijo, supe que no fue como esperaba. Parte X: El aula del fondo —La encontré —me dijo Oriana, con la mirada ida, como si estuviera volviendo a esa noche sin querer—. En una de las últimas aulas, allá al fondo, donde casi nunca va nadie. La puerta estaba entornada, apenas. Pero no estaba sola. Me miró un segundo, como para asegurarse de que quería escuchar el resto. Yo no dije nada. —Lucas y Tomás estaban con ella. El corazón me dio un vuelco. Me la imaginé en medio de esos dos cuerpos enormes, como una presa entre depredadores. —¿Qué hacían? —pregunté. —La besaban —dijo sin rodeos—. Uno a cada lado. Se turnaban. Treinta segundos con cada uno. Era… surreal. Bianca estaba sentada sobre un pupitre para compensar la altura, pero aun así tenía que estirarse hacia arriba para alcanzarles la boca. Me la imaginé: el vestido subido, las piernas tensas sobre el borde de la madera, los dos tipos inclinados sobre ella, rodeándola como una trampa bien armada. Y ella, entregada. —¿Y vos qué hiciste? —le pregunté, con la voz baja. —Lo que cualquier amiga haría. Entré y la saqué del brazo. La saqué al pasillo y ahí mismo le dije que lo que estaba haciendo era una cagada. Oriana se sirvió otro trago. Estaba nerviosa ahora. Su voz no era tan segura. —¿Y cómo reaccionó? —pregunté, ya sabiendo que no iba a ser bien. —Se enojó. Me dijo que yo no tenía derecho a juzgarla. Que si yo había estado con Lucas, ella también tenía derecho a divertirse. Pero le dije ...
... que no era lo mismo. Yo no tengo novio. Ella sí. Me la imaginé furiosa, la cara roja, los ojos húmedos no sé si de rabia o vergüenza. La boca pintada deshecha por tantos besos. —Le dije que Lucas y Tomás solo se estaban aprovechando. Que no le importaba a ninguno de los dos. Que no se hiciera ilusiones. —¿Y qué te respondió? Oriana soltó una risa amarga. —Que yo era una zorra. Que quería todos los pibes para mí. Que no la dejaba divertirse. Me empujó, se soltó del brazo y volvió al aula. Yo no dije nada. La tensión me apretaba la garganta. —¿Y vos? —Me enojé. Me fui. Volví al patio y me puse a bailar. ¿Sabés qué es lo peor? —¿Qué? —Sabía que esa noche algo se había roto. Y que ya no iba a poder protegerla. Parte XI: El recreo de los hipócritas —Pasó el fin de semana y ya llegó el lunes —continuó Oriana, sin rodeos—. Nos cruzamos en la entrada, pero ni nos saludamos. Yo seguía caliente por lo que había pasado. Supongo que ella también. Pero el colegio no espera a nadie. En el primer recreo, la vi en el patio, sentada como si nada, hablando con Pablo. Riendo. Tomando mate. Mirándolo con esos ojos dulces que yo ya no me creía. —¿Y ella actuaba como si no hubiera pasado nada? —le pregunté. —Tal cual. Pero no se la notaba cómoda. Se reía, sí, pero bajaba la mirada. Como si supiera que estaba mintiendo con cada gesto. Entonces pasó lo peor. Lucas y Tomás aparecieron. Se acercaron como si fueran amigos de toda la vida. Como si no se ...