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«La otra Bianca»
Fecha: 06/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Infidelidad Intercambios Autor: Edul, Fuente: SexoSinTabues30
... hubieran comido a la novia del flaco la noche del viernes. Pablo, inocente, feliz por la atención, se reía con ellos. Casi orgulloso. El cornudo perfecto… sin saberlo. —Ella no sabía dónde meterse —dijo Oriana, bajando un poco la voz—. Se notaba. Estaba colorada, tiesa, con la mirada clavada en el piso. Y ellos… se reían. Como si disfrutaran del teatro. Como si saborearan cada segundo de tener el poder total. Y en medio de esa pantomima… —Lucas le metió mano —dijo, con rabia—. Literalmente le apretó el culo con la mano entera mientras hablaba con Pablo, y él no se estába dando cuenta. Y ella no dijo nada. No se movió. No reaccionó. Me quedé helada. No por el acto en sí, sino por lo que significaba: la total sumisión. El control. La culpa. El deseo. Todo mezclado. —¿Y vos qué hiciste? —Los miré. Con asco. Y parece que me vieron, porque cuando terminó el recreo, Tomás se me acercó. Oriana cambió el tono. Ahora su voz era más seca. —Me dijo que no había estado bueno lo del otro día. Que no tendría que haberla sacado a Bianca del aula. Que tendría que haber sido más… divertida. —¿Divertida? —Sí. Que tendría que haberme sumado. Lo dijo como si estuviera contando una falta en un partido, no un abuso de poder sobre su amiga. —Le dije que no. Que lo que estaban haciendo estaba mal. Que sabían que Bianca tenía novio. Y ahí vino la frase que todavía me hace hervir la sangre. —»Pablo es un pendejo patético con suerte», me dijo. «Pendejos así ...
... solo sirven para que les usen a la novia». Quise escupirle en la cara. —¿Y le preguntaste si habían cogido? Orniana asintió. —Sí. Le dije: Entonces tuvieron sexo esa noche, ¿no? Y él se rió. Pero me dijo que no. «Pero mañana sí», me dijo. «Va a venir a casa de Lucas. Ya tenemos todo planeado.» Me quedé muda. Parte XII: La entrega —¿Y qué pasó al día siguiente? —le pregunté a Oriana, mientras daba un sorbo más a la copa. Ella me miró con esa sonrisa de hermana que sabe demasiado. —Tuvieron sexo, Bian. Y como sé que te gusta… te voy a contar todo con lujo de detalle —dijo bajando la voz, arrastrando las palabras como si fueran terciopelo. Yo me reí, no sé si por el vino o por el fuego que me empezaba a subir por dentro. —Esa tarde, después de la escuela —empezó a contar—, Bianca no volvió a su casa. Tal como Tomás me había dicho… fue a la casa de Lucas. Un departamento solo, sin padres, con cortinas cerradas y la música lo suficientemente alta como para tapar todo. Ella sabía a lo que iba. Y ellos también. —Apenas entró, no hubo palabras de bienvenida. No hubo charla. Ni excusas. Lucas y Tomás la estaban esperando. Literalmente. Como si fuera parte de un guion que ya habían ensayado. Bianca se quedó quieta un segundo en el umbral. Respiró hondo. Y no dijo que no. —¿Y qué hicieron? —pregunté, sintiendo cómo se me erizaba la piel. —Lucas fue el primero en acercarse. Le corrió el pelo del hombro y la besó sin pedir permiso. Tomás estaba ...