1. Compañeros - Capítulo 22: La que te debía


    Fecha: 09/06/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 22 – La que te debía
    
    —No me mires así, boba. Sabías que este finde me tocaba escapada con los chavales… —Miguel sonrió de lado mientras caminaba junto a Carlota por el centro comercial. Llevaba un par de bolsas en la mano y la observaba con ese brillo divertido en los ojos oscuros.
    
    —Ya, ya… pero qué morro tienes —replicó ella en tono juguetón, dándole un codazo suave—. Un puente de cuatro días y en vez de pasarlo conmigo te vas con esos tres cafres a la playa.
    
    Miguel soltó una risita. Era jueves por la tarde y el centro comercial hervía de gente aprovechando las rebajas de mayo. Carlota se detuvo frente a un escaparate de ropa urbana y fingió enfurruñarse, cruzándose de brazos. Su melena rubia natural cayó sobre un hombro desnudo; llevaba una blusa ligera color crema y shorts vaqueros que dejaban ver sus piernas bronceadas. Miguel no pudo evitar mirarla de arriba abajo, apreciando lo bien que le sentaba el sol primaveral en la piel clara. Era preciosa, incluso cuando hacía pucheros.
    
    —Oye, que no haremos nada raro, ¿eh? —dijo él, acercándose por detrás para rodearla con un brazo y darle un beso rápido en la mejilla—. Tenemos planeado lo de la casa de Arnau desde hace varios meses. Además… —bajó la voz cerca de su oído, con picardía—, todavía te debo una, Suárez.
    
    Carlota alzó una ceja sin girarse, pero Miguel notó la sonrisilla que asomó en la comisura de sus labios. “Suárez” era el apellido de Miguel, y solo se lo soltaba en tono burlón cuando le ...
    ... tocaba en la fibra.
    
    —¿Ah, sí? —dijo ella, fingiendo inocencia mientras entraban a la tienda de ropa—. ¿Y eso por qué? No recuerdo que me debas nada.
    
    Miguel soltó aire por la nariz, incrédulo—. Qué morro tienes… —murmuró, dándole un azote cariñoso en el trasero apenas cubierto por los shorts. Carlota soltó un breve ¡eh! y miró alrededor riendo, comprobando que nadie se hubiera fijado—. ¿De verdad no te acuerdas, amor? —ironizó Miguel, recalcando la última palabra. Se inclinó más, hasta rozar con los labios el lóbulo de su oreja—. Te follaste a Paolo. Eso te debe sonar de algo.
    
    Carlota se mordió el labio conteniendo una sonrisa culpable. La famosísima historia de Paolo aún era un tema sensible entre ellos… y también una fantasía retorcida que ambos recordaban en privado con el morbo subido. Tras aquel viaje loco a Italia durante Semana Santa, Carlota y Miguel habían salido extrañamente fortalecidos; pero él jamás había perdido la oportunidad de recordarle, en tono de broma, que tenía una deuda pendiente.
    
    —Mmm… yo diría que ya te compensé en su momento, ¿no? —canturreó ella, volviendo la cara para mirarlo de frente. Sus ojos verdes chispearon de diversión al encontrarse con los de Miguel. Apoyó las manos en el pecho de él, jugueteando con la solapa de su chaqueta vaquera—. Hasta donde recuerdo, disfrutaste bastante jugando con nosotros dos aquella noche.
    
    Miguel notó un calor travieso subiéndole por el cuello. Cierto: había disfrutado… y mucho. Aún así, no estaba ...
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