1. A los Pies de Jennifer I: La Primera Sesión


    Fecha: 10/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: luciamg, Fuente: TodoRelatos

    ... lo que quiero ahora es sencillo, Hugo: que me pruebes. Que demuestres que tu boca puede obedecer igual que tus manos.
    
    Hugo levantó la vista, entendió lo que ella pedía y notó un escalofrío recorrerle la espalda. La vergüenza, el miedo y el deseo se mezclaron en un torbellino insoportable.
    
    Jennifer arqueó una ceja.
    
    —¿Vas a hacerme repetirlo, pringado?
    
    Hugo negó con la cabeza, temblando.
    
    —Entonces, empieza.
    
    Y mientras se inclinaba hacia ella, comprendió que lo que había comenzado como terapia ya no tenía nada que ver con sanar: era rendirse, caer de rodillas, entregarse a algo que no había sentido jamás.
    
    Jennifer, implacable y triunfante, lo guiaba paso a paso hacia la sumisión total.
    
    El aire en la consulta pesaba como si alguien hubiera cerrado todas las ventanas. Hugo seguía de rodillas, temblando, con el pecho desnudo y la piel perlada de sudor frío. Jennifer se mantenía de pie frente a él, altiva, dueña de la escena. Cada gesto suyo —un cruce de brazos, una inclinación mínima de cabeza— era un látigo invisible.
    
    —Muy bien, Hugo —dijo con voz serena, casi maternal, aunque cada palabra estaba cargada de filo—. Ya me has besado, ya me has dicho que eres mío. Ahora falta lo más importante: demostrar que tu placer me pertenece.
    
    El estómago de Hugo se encogió.
    
    —Quiero que te toques otra vez. —Jennifer lo señaló con dos dedos, sin apartar la mirada azul que lo taladraba—. Pero recuerda lo que aprendiste: no puedes correrte sin mi permiso.
    
    El ...
    ... corazón de Hugo martilleaba. Sus manos bajaron despacio, torpes, hasta el vaquero a medio caer. Su erección palpitaba, tensa, dolorosa, como si hubiera estado esperando esa orden desde que entró en la consulta.
    
    Empezó a masturbarse, despacio, respirando con dificultad.
    
    —Mírame a los ojos. —La voz de Jennifer fue un chasquido seco—. No quiero que cierres los párpados ni un segundo.
    
    Hugo obedeció. El azul helado de sus pupilas se mezclaba con el rojo encendido de los labios, y esa imagen era más intensa que cualquier fantasía de internet.
    
    —Eso es… —Jennifer se inclinó un poco, dejando que su sombra lo cubriera—. Un chico universitario, arrodillado, con la polla en la mano, obedeciendo como un buen perro.
    
    El rubor en las mejillas de Hugo ardía, pero sus caderas no paraban de moverse. Cada palabra lo empujaba más al borde.
    
    —¿Quieres correrte, niñato? —preguntó Jennifer, con crueldad suave.
    
    —Sí… —jadeó él, casi sollozando.
    
    —¿Lo deseas tanto que te arde?
    
    —Sí… por favor.
    
    Jennifer sonrió, un filo en los labios.
    
    —Pues no.
    
    La palabra cayó como un bloque de piedra. Hugo gimió, la espalda se le arqueó, los músculos se contrajeron, pero se obligó a detenerse. La mano se quedó quieta, temblando, como si el simple hecho de obedecer lo rompiera en dos.
    
    —Muy bien. —Jennifer le acarició el pelo con la calma de quien recompensa a un perro fiel—. Has demostrado que tu orgasmo no es tuyo. Es mío. Solo mío.
    
    Hugo jadeaba, sudoroso, con los ojos húmedos por la ...