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A los Pies de Jennifer I: La Primera Sesión
Fecha: 10/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: luciamg, Fuente: TodoRelatos
... gris cálido, sostenían estanterías con libros perfectamente alineados. Había un escritorio de líneas limpias junto a la ventana, con una lámpara ámbar, un portapapeles y un pequeño portarretratos sin foto visible hacia él. Frente a la pared, un sofá de tela suave; al lado, una butaca. En una esquina, el leve murmullo de una fuente que dejaba caer agua en ciclo. Una línea perfecta de aroma —vainilla y algo cítrico— se quebraba donde Jennifer estaba de pie, porque su perfume, más profundo, imponía su propia ley. —Siéntate donde estés más cómodo —indicó, con un gesto de la mano. Hugo eligió el sofá, quizá porque era menos formal, quizá porque le daba la ilusión de hundirse un poco y desaparecer. Ella se sentó en la butaca de enfrente, cruzando la pierna con un movimiento fluido. El filo de la falda ascendió un par de centímetros y él apartó la mirada como si hubiera mirado al sol. Se dijo que era ridículo ponerse así; no había nada erótico en una consulta. No debería haber nada. —¿Primera vez en terapia? —preguntó Jennifer, hojeando una ficha sin perderlo de vista. —Sí… —Hugo carraspeó—. Sí, la primera. —Bien. Aquí trabajamos con algo muy simple: honestidad. —Dejó el portapapeles sobre la mesita auxiliar—. No necesitas impresionarme, ni demostrar que sabes nada. Necesito saber cómo estás y qué te trae. Y si te pone nervioso hablar, también me sirve que lo digas en voz alta. ¿De acuerdo? Él asintió, con una obediencia casi infantil. —Dime, Hugo —continuó—, ...
... ¿qué tal te sientes hoy, justo ahora? Él respiró. A la entrada de aire le dolió un poco el pecho. —Nervioso —admitió—. Y… como si… —buscó palabras con la mirada clavada en sus manos— como si me fueran a pillar copiando en un examen. No sé por qué. —Sí que lo sabes —replicó ella con suavidad, inclinando apenas el torso hacia él—. Sabes reconocer la sensación: vergüenza. Quizá miedo a que te vean. A que te miren de verdad. —Dejó el comentario en el aire, como un globo—. ¿Te reconoces ahí? Hugo abrió la boca, la cerró, volvió a abrirla. —Un poco. —Bien. —Una leve sonrisa, más profesional que amable—. ¿Estudias… ADE, verdad? —Sí. —¿Y por qué estás aquí? El silencio se instaló un segundo. Hugo notó el peso de su propia lengua. “Porque a veces me quedo bloqueado en clase, porque no sé hablar con chicas, porque siento que no encajo, porque me excito sin remedio con cosas que no entiendo”. Dijo la versión aceptable: —Me cuesta… tomar decisiones. Me bloqueo. Y últimamente estoy… —se le escapó una risa breve, defensiva— no sé… raro. —Raro —repitió ella, degustando la palabra—. Raro puede ser tantas cosas. Dame una. Hugo miró de reojo el delineado perfecto de sus labios. Tragó. —Me pongo muy nervioso cuando alguien me mira fijo. Jennifer sostuvo su mirada entonces. No durante un segundo. La sostuvo. Azul sobre castaño, tranquila, clínica, inequívoca. —¿Así? El estómago de Hugo se contrajo. Notó la sudadera demasiado caliente. —Sí. —¿Y ...