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A los Pies de Jennifer I: La Primera Sesión
Fecha: 10/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: luciamg, Fuente: TodoRelatos
... qué haces con ese nerviosismo? —Lo disimulo. —Se encogió— Hago como que no pasa nada. —Entiendo. —Jennifer apoyó el codo en el brazo de la butaca y la barbilla en el dorso de la mano, sin romper el contacto visual—. Aquí no tendrás que disimular. Aquí pasa. Y lo miramos. —Pausa—. ¿Alguna vez has sentido que tu cuerpo te traiciona delante de alguien? La pregunta aterrizó en su bajo vientre como un dedo invisible. No pudo evitarlo: pensó en ella, en la puerta abriéndose, en la línea de su cadera bajo la falda, en el rojo de la boca. Y se odió por pensar eso aquí. Asintió leve. —Ajá —dijo Jennifer, sin juicio, como si lo hubiera medido con regla—. Trabajaremos con eso. Se levantó. No de golpe ni con teatralidad; se levantó como lo hace quien manda su propio tiempo. Fue al escritorio, tomó un vaso de agua y se lo trajo. Se inclinó lo justo para dejarlo sobre la mesa, y su perfume —más cálido de cerca, notas de ámbar y piel— le envolvió la cara a Hugo. Él cogió el vaso como un náufrago. —Gracias. —De nada. —Volvió a sentarse—. Hay una cosa más importante que el porqué has venido —continuó—, y es qué estás dispuesto a hacer aquí. Algunos vienen a hablar un poco, a soltar lastre. Otros vienen a cambiar. Y cambiar, Hugo, a veces es incómodo. A veces es incisivo. A veces te pone nervioso donde no quieres. —Subrayó cada adjetivo con una cadencia que atravesó el tejido de su sudadera—. ¿Qué quieres tú? Él respiró por la nariz. Se oyó la fuente en la esquina de ...
... la habitación, como si alguien picara suavemente un cristal con el índice una y otra vez. —Cambiar —dijo, y cuando lo pronunció supo que era verdad—. Quiero dejar de… esconderme. —Bien. —Los labios rojos dibujaron una sonrisa mínima—. Entonces voy a pedirte algo muy simple para empezar. —Se acomodó, cruzó de nuevo la pierna; el tacón hizo un pequeño tac en el aire—. Quítate la sudadera. Hugo parpadeó. —¿Perdón? —Hace calor. —Señaló el termostato al lado de la estantería—. Y no te sienta bien esconderte. Aquí no. —Dejó que la frase anclara—. Vamos a ver si puedes estar. Solo estar. El rubor le subió a las orejas. No era una orden médica, pero sonaba como una indicación clínica. Se la quitó despacio, notando cómo la camiseta blanca se pegaba un poco al pecho y al estómago. Dejó la sudadera doblada a su lado. Tenía la sensación estúpida de que había mostrado demasiado… y no había mostrado nada. Jennifer inclinó un poco la cabeza, evaluándolo como quien evalúa postura y respiración. —Mejor. —Su voz no era un elogio; era una constatación—. Tus hombros han bajado un centímetro. —Levantó el índice y lo dejó suspendido en el aire—. ¿Lo notas? Hugo testó su propio cuerpo como podía. Sí. Un centímetro, quizá dos. Sonrió, apenas. —Sí. —Perfecto. —Anotó algo en la ficha con un bolígrafo—. Vamos a hacer otra cosa. Esto puede resultar incómodo, así que recuerda que puedes decírmelo. —Alzó la vista—. Mirarme a los ojos durante… digamos, treinta segundos. Sin ...