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A los Pies de Jennifer I: La Primera Sesión
Fecha: 10/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: luciamg, Fuente: TodoRelatos
... tragó. Notó, sorprendido, que quería obedecerla. No por obligación; por la calma contundente de su voz, por la certeza de que sabía exactamente lo que le hacía falta. Y, debajo de todo, por un impulso antiguo y sencillo que no quería examinar todavía. Jennifer se puso en pie. El movimiento llevó su perfume hasta él como una ola tibia. Él se levantó también, con la sudadera en la mano, y no supo si ofrecerle la mano era demasiado formal o demasiado íntimo. Ella resolvió la duda: no le ofreció la mano. Le sostuvo la mirada dos segundos más, mostró una sonrisa corta y profesional, y señaló la puerta. —Nos vemos la semana que viene, Hugo. A la misma hora. Él asintió, casi agradecido por la claridad. Caminó hacia la puerta con cuidado de no rozarla, de no romper nada, de no romperse. Cuando cruzó la sala de espera, el mundo volvió a parecer más pequeño. En la calle, el ruido de los coches y el calor de última hora le dieron de bruces. Se detuvo un segundo, cerró los ojos y dejó que el cuerpo hiciera lo que había aprendido en media hora: respirar adentro, soltar afuera. No se dio cuenta de que sonreía, apenas, hasta que la sonrisa se reflejó en el cristal del portal. Tampoco se dio cuenta de que estaba más erguido, como si le hubieran quitado una piedra del cuello. Caminó hacia el metro con la tarea resonando detrás de los ojos y la impresión indeleble de unos labios rojos pronunciando su nombre como si lo conocieran de siempre. Dentro, algo se había encendido. Y ...
... no pensaba apagarlo. Hugo volvió a la semana siguiente con el mismo nudo en la garganta. Había pasado siete días repasando las instrucciones de Jennifer como si fueran deberes de universidad: mirarse al espejo, sostener la mirada, anotar cada vez que sentía que lo observaban. La libreta de rayas que llevaba en la mochila estaba medio llena de frases torpes:“En el bus, una chica me miró y me puse rojo. Intensidad 7”.“El camarero me preguntó dos veces lo mismo porque no le entendí. Intensidad 6”.“Frente al espejo, 10 segundos: aguanté 12. Me dio calor”. Cada palabra escrita llevaba detrás un rubor que le ardía en las orejas, y en el fondo le avergonzaba pensar que Jennifer iba a leerlo como si fuera un niño que entrega un diario secreto. La sala de espera estaba igual que la primera vez: la planta, las revistas, los diplomas alineados. Pero la sensación era distinta. Ahora sabía lo que había detrás de la puerta. Sabía cómo olía, cómo se sentía la madera bajo sus zapatillas, cómo era sostener los ojos azules de Jennifer como si fueran un espejo implacable. Solo recordarlo le subía el calor al cuello. El clic del tirador llegó puntual. Tac, tac, tac. Los tacones volvieron a sonar y, como la vez anterior, su cuerpo se tensó antes de verla. Y entonces apareció: Jennifer. Blusa blanca distinta, pero igual de ajustada; falda lápiz que marcaba la curva exacta de sus caderas; labios rojos de nuevo, brillantes, como si no hubieran perdido intensidad en siete días. El moño ...