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A los Pies de Jennifer I: La Primera Sesión
Fecha: 10/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: luciamg, Fuente: TodoRelatos
... sonrisa compasiva. Se limitó a ajustar las gafas con un dedo y, despacio, se incorporó en la butaca. —Bien —dijo, con voz firme, sin un ápice de duda—. Vamos a comprobarlo. Hugo la miró con el gesto de un ciervo sorprendido en plena carretera. —¿Ahora? —Ahora. —Jennifer cruzó la pierna despacio, dejando que el tacón sonara contra la madera—. Ponte de pie. Él parpadeó, confundido. —¿De pie? —Sí, Hugo. —Su tono era el de alguien que da una instrucción médica, sin espacio para réplica—. Levántate. El corazón le golpeaba en el pecho, pero obedeció. Se puso de pie frente al sofá, torpe, con las manos a los lados, como un niño que espera que le midan la altura. Jennifer lo observó de arriba abajo, con una calma estudiada. Su blusa blanca marcaba cada curva cuando se inclinó un poco hacia delante. —Ahora, ven aquí. Señaló el espacio justo frente a ella, a menos de un metro de la butaca. Hugo tragó saliva y dio un paso, luego otro, hasta quedar de pie frente a ella. Podía oler su perfume: una mezcla de vainilla, ámbar y un fondo más carnal que le encendía la piel. Jennifer alzó la cabeza y lo miró directamente a los ojos. —Más cerca. Hugo obedeció otra vez. Estaba tan cerca que podía ver el brillo de los labios rojos, el destello azul de los ojos detrás de las gafas. —Muy bien. —Jennifer levantó una mano y le indicó con dos dedos—. Ahora siéntate. Aquí. Señaló la alfombra frente a la butaca. Hugo sintió un vuelco en el ...
... estómago. —¿En el suelo? —Sí. —Ella no sonrió—. Quiero que te sientes en el suelo, a mis pies. La garganta de Hugo se cerró un segundo. Miró el sofá, como si pudiera salvarlo. Pero la voz de Jennifer cortó cualquier duda. —Si de verdad quieres aprender a dejar de esconderte, empieza por aquí. Obedece. Las rodillas de Hugo se doblaron casi solas. Se sentó en la alfombra, frente a ella, notando el calor de la madera bajo sus pantalones. Desde abajo, Jennifer parecía aún más alta, más imponente. La falda negra marcaba el cruce de sus piernas, y los tacones se clavaban en el suelo como armas. Jennifer se inclinó hacia él, apoyando un codo en la rodilla. —Mírame a los ojos. Él lo hizo. Azul contra castaño. El aire se volvió espeso. —¿Qué sientes ahora mismo? —preguntó ella, sin apartar la mirada. Hugo respiraba agitado. —Siento… que estoy… —se humedeció los labios— …expuesto. —Expuesto —repitió Jennifer, saboreando la palabra—. ¿Y excitado? Él dudó, pero al final asintió. —Sí. Jennifer inclinó apenas la cabeza, como quien toma nota de un hallazgo clínico. —Eso está mejor. —Se acomodó en la butaca, dejando que su rodilla rozara levemente el hombro de él—. Aquí no hay sofá que te esconda. Aquí solo estás tú, sentado a mis pies. Y a partir de ahora, vas a aprender que eso no te hace débil. Te hace obediente. El rubor de Hugo ardía en sus mejillas. Sabía que debía sentirse humillado, pero algo en la firmeza de su voz lo mantenía clavado al suelo, ...