1. Dos amigos de mi hijo me follan por todos lados


    Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... con nosotros —propuso Teo.
    
    Laura y Conchita tenían familia esperándolas. Yo pensé que una cosa era el buen rollo y el halago a la madre de Lucas y otra cosa jugar a las MILFs.
    
    —Muchas gracias. Que lo paséis bien.
    
    Al llegar a casa, comí una ensalada con una copa de vino y me quedé dormida en la balinesa de la piscina. Tan poco acostumbrada a beber, la modorra después de unas cervezas, me llevó a caer vencida por el duerme vela en el que disfruté recordando a esos chicos en la playa y lamentando que no fueran un poco mayores y sobre todo, que fueran amigos de Lucas.
    
    Esa noche habíamos quedado con unos amigos de Laura con los que ya conocíamos de otra vez anterior, aunque yo no tenía mucho interés en el señor que me había tocado en el reparto.
    
    Eso sí, el tipo era alto y elegí unos zapatos de verano de plataforma alta y correas de cuerpo para sujetarlos a la pierna. La cena fue sosa, solo aderezada por las risas que Conchita provocó, dejándolos a ellos en un lugar comprometido. Al menos nos invitaron a cenar. Mientras liquidaban la cuenta, recibí un mensaje de mi hijo.
    
    —Mami, Adrián ha insistido en que te llame, quieren que te vengas a tomar una copa. Estamos en la terraza Mar Azul.
    
    Me generó una sonrisa pero no podía dejar a mis amigas.
    
    —Gracias cariño. Pero estoy con Conchita y Laura. Pasadlo bien.
    
    A los pocos minutos, mientras íbamos por el paseo, las tres juntas y los tres señores, adelantados, me llamó.
    
    —¿No me dijiste que te buscara novio? ...
    ... —se oían las risas de todos—. Estos tíos insisten. Anda vente.
    
    Susurré para ellas.
    
    —Una invitación de Lucas y sus amigos. Mar Azul
    
    Conchita arqueó una ceja, divertida.
    
    —¿Los tíos buenos de la playa?
    
    Asentí en silencio mientras esperaba su opinión. Puse el altavoz para que ellas escucharan. Laura esbozó una sonrisa, sintiendo algo que no sabía si era rubor o ilusión.
    
    —Menudo grupo, ya te he dicho que no puedo —respondí haciéndoles una risa a mis amigas.
    
    — Que te traigas a tus amigas también dicen.
    
    La cara de Conchita se iluminó.
    
    —Vamos con ellos. Estos tíos son unos pasmados —dijo señalando a los tres señores que nos precedían.
    
    —¿Y qué les decimos? —pregunté sin saber qué hacer.
    
    —Les decimos que tu hijo te ha llamado con un problema y vamos las tres. ¿La llamada es cierta no?
    
    Ante sus caras de desconcierto, nos despedimos y en mi coche nos dirigimos al Mar Azul. Era uno de los sitios de moda, con un ambiente glamuroso, internacional e intergeneracional, donde aunque predominaba la gente joven, tampoco desentonábamos del todo. La terraza estaba preciosa, decorada con luces de colores, cojines sobre hamacas y camas balinesas con una música muy marchosa.
    
    —¡Qué guapa! —exclamó mi hijo, abrazándome con naturalidad.
    
    Teo, nos trajo unas cervezas sin copas. Había que beber como ellos, a morro.
    
    —Ha llegado lo mejor de la costa.
    
    —Si sigues así, te adopto —bromeó Laura, alzando su cerveza.
    
    La mezcla de edades, de códigos distintos, de ...
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