-
Dos amigos de mi hijo me follan por todos lados
Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... sus empujes, abriendo mis muslos para que pudiera meter más adentro su herramienta. Cuando los primeros síntomas de dolor se aplacaron, comencé a disfrutar de su polla. —No te corras todavía cabrón —susurré con un hilo de voz deseando que no acabara todavía. Adrián asistía expectante, acariciando con sus manos mis tetas mientras Teo, comprobada mi rendición total a ser follada por el culo, inició un traqueteo violento al que ayudé bailando mi culito con la polla de Teo dentro, hasta que su polla eyaculó dentro de mi ano, acabando con sus defensas. Anotó el ¿el quinto? ¿el sexto? Había perdido la cuenta de los orgasmos. Cuando se rindieron, consolé a los machos que me habían follado. Mientras me relamía saboreando con mi boca, los últimos resto de semen que quedaban en sus pollas, seguía incapaz de reconocer cual de los dos follaba mejor. Nos quedamos los tres rendidos y abrazados. No sabía cuál sería mi reacción al despertar, una vez pasada la tremenda borrachera de sexo que tuvimos. Quizás tuviera resaca de conciencia. Al despertar, ...
... recuperé los recuerdos de anoche. ¡Menudo polvazo habíamos echado! Tenía mono, no se puede ofrecer los placeres de la carne después de años sin probarlos y quitarlos de golpe. ¿Repetiríamos por la noche o ellos ya habrían ganado su apuesta y desaparecerían? No sabía cómo reaccionaría cuando los volviera a ver. Había sido mucho más que sexo, había sido una catarsis en mi vida. Cuando aparecí por la playa temía que mi andar torpe, pudiera delatarme ante mis amigas. Afortunadamente no estaba ninguna. ¿Cómo habría sido la noche de mi hijo? No mucho antes de que me retirara de la playa, aparecieron los dos. Se sentaron a mi lado y Leo habló. —La noche fue increíble. Nos encantaría continuar con total normalidad. Podemos salir a cenar, o ir al cine de verano. Y puedes hacerlo con los dos o con uno, si lo prefieres —explicó Teo. —Me parece bien. ¿Queréis venir esta tarde a daros un baño? —les sonreí. —¡Claro! Pero con tranquilidad. Ya viste ayer que tu coñito tiene un límite. —Que tú te saltaste —sonreí—. Vosotros venid, ya improvisaremos.