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Dos amigos de mi hijo me follan por todos lados
Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... habían imaginado que la noche podía acabar en un magnífico trío. Me echaron una toalla por encima. Me cogieron de un brazo cada uno y con la otra mano por mi cintura me llevaron a mi dormitorio y me depositaron en la cama. La noche se había desmadrado, me habían entrado unas ganas irrefrenables de follar y en ellos también se respiraba sed de sexo. Miré a ambos lados y no pude evitarlo. Agarré sus magníficas pollas, una con cada mano, con un rictus salvaje y me acerqué una a la boca mientras acariciaba la otra. Sin dejar de masajearlas, abrí las piernas y les dejé elegir. —¿Quién quiere ser el primero? Adrián no dejó que se le adelantara. Ya estaba subido sobre mí cuando respondió. —Él ha empezado abajo, yo empezaré arriba. —Tranquilo Teo, me vais a follar los dos —le dije para que él no dudara que me iba a tener también. Adrián me cogió por detrás forzándome a subir las rodillas, dejando mi culo a su merced. Sus ganas de cabalgarme le hacían torpe a la hora de metérmela. Deseando recibirlo, tomé su firme en mis manos y la guié a mi coñito mientras impaciente de que se pusiera en marcha, con la otra mano, comencé a acariciarme el clítoris. En el roce con mi agujero anal, se detuvo. —Tienes un culito precioso. Me dejó dudando, la noche era de sexo total pero... no me decidí. —Otro día. Excitado por la invitación a hacerlo algún día, empujó con toda su fuerza, encoñado de mí. —Vamos Adrián, que estoy loco por follármela en una cama —se quejó ...
... Teo. Tardó poco en coger su polla con las dos manos y entrar en mi coñito por la puerta de abajo, apretándome el clítoris hasta que me arrancó un grito de placer. No había nadie en casa, podía gritar lo que quisiera y ese cabrón me hacía vibrar hasta la campanilla de la garganta. Sentir su polla empujando, rozando mi clítoris, mientras me sujetaba por las dos tetas, era algo que no había vivido nunca. —Sigue cabrón, estás aprobando el examen. Me sentía muy excitada. Me sentía una perra, porque no abrigaba otra idea que no fuera la de sentir su polla dentro. Sentí un tirón cuando avanzó unos centímetros. Teo sentado en el borde de la cama, acariciándome, con la misma suavidad que demostró en la piscina, y su deseo dibujado en su rostro. —Ven aquí cariño —Extendí los brazos para que se acercara. Con mi vagina trabajada por su polla, las manos de Adrián acariciaban el exterior de mi coño, sin hacer ruido, mientras la boca de Teo se unía a mis labios, sin dejar de acariciar mis pechos, rodeando las areolas que apuntaban al techo. Era un placer sentir la atención de dos querubines que juntos sumaban menos años que yo. Teo que se acariciaba su polla para tenerla a punto, me la ofreció apuntando a mi boca, a la que no quise hacer un feo y me la engullí, sin apresurarme, sintiendo como a la vez, otra polla del veinte ocupaba mi vagina abstrayéndome de la realidad. La visión de la polla de Teo me excitó aún más, ya empujaba como ellos. ¡Qué maravilla sentir polla ...