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Dos amigos de mi hijo me follan por todos lados
Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... descolocaba con una insinuación al oído. —¿Y ella te siguió el juego? Lucas sonrío con picardía. —Se sentía confundida. Deseaba jugar pero se sentía insegura. Quizás vuestra presencia la imponía. Me quedé en silencio. Lucas ya no era un niño. —Y si ella...accediera. ¿Te la tirarías? Lucas me miró con calma, me habló sin frivolidad. —Esa expresión es vulgar mamá. Si ella quisiera, la invitaría a salir un día, sin ponernos límites. Con respeto también se puede ligar. Me gustó su respuesta. Me gustaba mi hijo. Me estaba abriendo un camino, quizás conscientemente. —¿No te importaría su edad, ni su historia ni sus cicatrices? —A veces eso mismo, la hace más atractiva —dijo sonriendo con seguridad. —Me da vértigo escucharte —le dije, impresionada. —Lo importante no es la edad, mamá. Es el deseo, la libertad y lo que sientas. Si te ves en una situación así… ¡vívela! Nos despedimos, yo había quedado en bañarme con mis amigas. Quedamos en vernos por la tarde antes de irse a Valencia. En la playa, compartí con mis amigas la diferencia tan increíble, de la cena con los tres señores respetables, al rato pasado en la terraza con los chicos que ellas prolongaron una hora más. Yo seguía impactada por la conversación con mi hijo. Era como si me retara a no rendirme ante la vida. Me embadurné de foto protector y me tumbé a tomar el sol, bajo la sombrilla. Laura se marchó. Siempre era la primera en hacerlo porque atendía a sus hijos menores ...
... que Lucas. —Chicas esta semana se queda Pedro —su marido—. A ver si puedo escaparme algún rato. Cuando me quedé a solas con Conchita, le hablé de ella y de Lucas. —Perdona Pilar, no quise incomodarte. —No te hablo como madre. No estoy molesta. Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de Conchita. Se recogió el pelo en un moño alto y respondió. —¿Quieres saber si me gustó el tonteo? Sí. Me gustó. —A él también le gustó. —¿Te lo dijo? ¿Así, sin más? —preguntó sorprendida. —Surgió por un interés mío en saber cómo se siente un joven con una señora mayor. Me habló de ti con una mezcla de respeto y deseo que me hizo pensar. —¿Pensar en qué? —En mí —dije, mirando al mar—. Ayer, Adrián y Teo me hicieron sentir viva. Hubo algo que se encendió. Me asustó, pero… también me gustó. Y Lucas me animó, no quiere que frene nada por él. Conchita asintió. —A veces olvidamos que seguimos siendo mujeres. Podemos ser deseadas y deseantes. —Yo tampoco te quiero frenar. Lucas es adulto. Tú eres libre. Conchita respiró hondo. La brisa movía sus mechones sueltos. —No sé si podría. Me provoca, sí. Pero también me asusta. —Precisamente cuando nos da miedo es porque es real. Conchita, en lugar de responder, se levantó y se dirigió al mar. Yo la seguí unos segundos después. Nos zambullimos y nadamos juntas, sin hablar. El agua, como la conversación, aclara todo. —¿Sabes lo que más miedo me da? —me preguntó con un rostro serio. —¡Qué serías mi ...