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Mi hijo, mi único alivio parte 3
Fecha: 22/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Gays Incesto Autor: Gabito180, Fuente: SexoSinTabues30
... comenzó a retorcerse saliendo de la invasión de mis tres dedos. – No papi, ya. -dijo sollozando-. – Es que te tienes que acostumbrar bebé. Es un juego más divertido. Dirigí mi glande justo en su hoyito y escupí manchando ambos. Embarré la saliva a toda mi verga e insarté. Solo entró mi glande y Dani se estremeció. Uff, solo aquello era suficiente para hacerme venir, pero solo mi experiencia en el sexo me ayudó a aguantarme. Tomé sus caderas y puntié con más fuerza, sacándole un gemido ahogado a Dani. – Ay, papi. NO. SÁCALO. -suplicaba Dani con voz temblorosa-. Cuando su interior ya se había acostumbrado a mi glande y poco más, volví a empujarlo más dentro. Se sentía espectacularmente suavecito, cálido y la presión de su hoyito me traía loco. Así logré ensartarlo por completo. Con amor, paciencia y práctica. Saqué la mayor parte, dejando únicamente mi glande y volví a embestir. Dani gritó e intentó safarse. Así que lo tomé del rostro, tapándole la boca y seguí embistiendo mientras sus gritos eran sofocado por mi enorme mano. Yo ya no escuchaba razones. Me había perdido en el anito de mi bebé, nuevamente no existía ni culpa ni redención a mis actos. Sentía como Dani intentaba safarse desesperadamente. Así que perdido en el momento, lo tomé fuertemente de las caderas y comencé a embestir con más fuerza mientras las súplicas de mi niño llenaban la sala. Yo estaba en el paraíso penetrando aquel apretado culito sin reparar en los llantos de mi hijo. ...
... Seguí penetrando mientras mi mano que aprosionaba a Dani se llenaba de sus lágrimas y saliva, pero solo unos minutos más bastaron para que esos gritos se transformaran en gemidos de mi pequeño. Retiré mi mano. – ¿Te gusta? Dani solo asintió mientras gemía fuertemente. – ¿Te la saco? – No papi. Se siente rico en mi colita. -dijo Dani entrecortadamente y conlos ojos rojos-. Sonreí y lo nalgueé con tal fuerza que mi mano se quedó grabada en su culito. Lo seguí embistiendo y aumenté mis movimientos de tal manera que Dani ya gritaba de excitación. Toda la sala se llenó de sus gemidos y el sonido de mi huevos golpeando sus culito blanquito. – Papi, me voy a hacer pipí. Papi, de verdad. Sonreí. – Es porque te está gustando, bebé. O ¿no? – Sí, papi. Dani no pudo controlarse y soltó varios chorros de orina en el sofá. Sentía mi leche subir a mi glande y rápidamente abandoné el interior de Dani. Al hacerlo se oyó el sonido de destape. Volteé a Dani y lo senté en el sofá mientras masturbaba agresivamente mi pito. – Ahí te va, amor. Tu lechita. – Sí. -decía Dani en casi un susurró-. Lo jalé del cabello y mis chorros brincaron llenando su rostro de mi lechita. Mi semen cayó en su boca, nariz e incluso sobre el ojo. Sonreí y recolecté cada gota para llevarla a la boca de Dani. Él la recibió como bebé a su biberón y dejó limpio mi dedo. Tomé su rostro y besé en la boca a mi pequeño. Dani tomó mi verga aún erecta y como siempre, devoró cada ...