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Mi primera vez - Parte 2
Fecha: 25/06/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos
... más. Quiero probarlo todo. Abrí la boca. Lo envolví. Entró solo la mitad, o menos. Pero sentí cómo mi lengua lo rodeaba. Cómo mi saliva lo cubría. Me enfoqué en eso: en envolverlo, en lamerlo, en aprenderlo. Me movía lento. Hacia abajo. Luego hacia arriba. Sin prisas. Sintiendo todo. La textura era distinta a lo que imaginaba. No era liso como un objeto. Tenía vida. Pulsaba. Y mi lengua la sentía toda: las venas, los pliegues, la temperatura. El olor me envolvía. Ese olor húmedo, masculino, que me hacía querer quedarme ahí horas. Simón me acarició el pelo. No me empujó. Solo me sostuvo. Me guió con los dedos, con ternura. —Lo estás haciendo increíble… —me susurró. Y ahí se me aflojaron las piernas. Me entregué del todo. Le succioné más fuerte. Subía y bajaba con cuidado, pero cada vez más seguro. Escuchaba los sonidos húmedos, suaves, slrp… slrp…, mis propios jadeos entrecortados, y sus gemidos roncos. Todo eso me hacía sentir… poderoso. —Aah… Bruno… sí… —decía él. Me atreví a lamerle todo el tronco, desde la base hasta la punta. Luego le pasé la lengua solo por el borde del glande, haciendo círculos. Su cuerpo se arqueó. Me agarró el pelo más fuerte. No para dominarme. Para no venirse. Volví a metérmelo a la boca. Más profundo. Empecé a mover la cabeza con un ritmo suave. Sentía cómo le temblaban los muslos. Cómo sus testículos subían un poco. Cómo el cuerpo entero le vibraba. Y yo estaba empapado. No de saliva. De otra cosa. De ...
... deseo. De algo que nunca había sentido tan claro. Pero antes de que se viniera, paré. No porque quisiera. Sino porque necesitaba respirar. Me separé despacio. Le dejé un beso en la punta. Estaba cubierto de saliva, caliente, latiendo como loco. Lo miré. Estaba con los ojos cerrados, el pecho agitado, las manos sobre la cama como si hubiera corrido una maratón. Y ahí supe que, aunque no era perfecto, lo estaba haciendo bien. Me pasé la lengua por los labios. Me temblaban las piernas. —¿Todo bien? —le pregunté, con voz ronca. Él abrió los ojos. Me miró como si le hubiera salvado la vida. —Todo bien —dijo. Y sonrió. Esa sonrisa me desarmó. Y no sé qué me pasó después. Tal vez fue el morbo, o la necesidad de probar todo, de cruzar todos los límites de golpe. Pero no terminé ahí. Volví a bajar. Le tomé el pene con una mano y lo sostuve hacia arriba. Comencé a lamerle los testículos otra vez. Más despacio. Más profundo. Me gustaba el sonido que hacía su aliento cada vez que lo hacía. Me hacía sentir… deseado. Importante. Y sin que le dijera nada, él se movió. Alzó la pelvis. Abrió más las piernas. Me dio acceso. Y lo vi. Su ano. Y sí… lo miré con detalle. No por morbo puro. Por curiosidad. Por deseo. Era de un tono más oscuro que su piel, algo entre marrón profundo y violeta. Cerrado. Suave. Rodeado por un aro de piel arrugada, tibia, húmeda. Se movía apenas con su respiración, como si pulsara. Me pareció… hermoso. Íntimo. ...