1. Mi primera vez - Parte 2


    Fecha: 25/06/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos

    Desperté ese viernes con un nudo en la garganta.
    
    No por nada grave… bueno, sí. Un poco.
    
    Era mi cumpleaños.
    
    Y nadie lo sabía.
    
    Ni Simón.
    
    Ni mis compañeros de clase.
    
    Ni siquiera lo publiqué en redes, porque… no sé, me dio pena. Como si anunciarlo fuera ponerle un letrero gigante al mundo de: “¡Felicítame! ¡Demuéstrame que no estoy solo!”. Y eso me parecía triste.
    
    Así que me levanté, me metí a bañar con agua tibia, me preparé un café instantáneo que sabía a calcetín, y me puse la ropa más normal del mundo.
    
    Ni siquiera me canté “las mañanitas” mentalmente.
    
    Llegué a la universidad con la esperanza absurda de que alguien se acordara. Pero nada. Cero.
    
    Las mismas caras de siempre.
    
    Las mismas conversaciones sobre tareas, clases, exámenes.
    
    Simón me saludó en los pasillos con su típico grito desde lejos:
    
    —¡Bruno! ¿Sobreviviste a la semana o ya pediste tu cambio a folklore?
    
    Me reí. Porque siempre me hacía reír.
    
    —Sobreviví… apenas.
    
    —Oye —me dijo acercándose mientras caminábamos juntos—. Mis papás se fueron de viaje este fin de semana. ¿Te gustaría venir a mi casa hoy en la noche? Para pasar el rato. Pedimos algo, vemos una peli. Nada fancy.
    
    Me congelé un poco.
    
    ¿A su casa?
    
    ¿Él y yo solos?
    
    Me puse rojo como tomate. Creo que hasta me detuve a medio paso.
    
    —Ah… sí. Claro. Suena bien —le respondí, intentando sonar casual. No sé si lo logré.
    
    Me dijo la hora, la dirección, y que no llevara nada. Que él se encargaba.
    
    Todo el día ...
    ... en clases no dejé de pensar en eso. ¿Era una invitación casual? ¿O algo más? ¿Y si pasaba algo? ¿Y si no?
    
    Cuando llegué a casa me metí directo a bañar otra vez. Pero ahora fue con propósito.
    
    Me enjaboné lento. Me rasuré hasta donde pude sin cortarme. Me puse la mejor ropa interior que tenía (negra, apretadita, la que casi no usaba porque me daba pena). Encima me puse una camisa de manga larga que me hacía verme menos niño, según yo. Y un perfume que tenía guardado para “ocasiones especiales”.
    
    Porque, aunque no sabía bien qué iba a pasar… quería estar listo.
    
    Toqué el timbre de su casa con el corazón en la boca.
    
    Y cuando abrió la puerta…
    
    —¡Sorpresa! —gritaron todos.
    
    Me quedé tieso.
    
    Ahí estaban: Simón, unos cinco o seis chicos y chicas de la uni, globos, un pastel con velitas encendidas, música sonando de fondo, y una cartulina hecha a mano que decía “Feliz cumple, Bruno” con letras chuecas y brillantina.
    
    Me quedé sin palabras.
    
    Literalmente. No pude decir ni “hola”.
    
    —Me enteré por ahí que era tu cumple —dijo Simón, acercándose con una sonrisa medio orgullosa—. Así que se me ocurrió esto. ¿Te gustó?
    
    Yo solo asentí. Porque si abría la boca, lloraba.
    
    Me abrazó.
    
    Fuerte. De esos abrazos que no son de compromiso.
    
    Y en mi cabeza solo podía pensar: ¿Cómo supiste? ¿Cómo chingados logras que me sienta mirado, siempre?
    
    La fiesta estuvo genial.
    
    Nada exagerado. Poca gente, buena música, juegos tontos. Uno de sus amigos me regaló una paleta ...
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