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Mi primera vez - Parte 2
Fecha: 25/06/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos
... con esa mezcla suya de ternura y deseo que me hizo sentir que me estaba derritiendo entero. Y entonces, con los labios aún húmedos por el beso, me miró directo a los ojos. —Bruno… ¿quieres ser mi novio? Sentí cómo algo me explotaba en el pecho. No contesté con palabras. Me lancé sobre él. Lo abracé tan fuerte que casi lo tumbé en el sillón. —Sí —le dije, contra su cuello—. Sí, sí quiero. Me separé un poco solo para volver a besarlo. Esta vez más profundo. Más mío. No sé en qué momento llegamos a su cuarto. O sea, sí sé. Toda la noche fue mi fiesta de cumpleaños —la que él me organizó sin decirme nada, por cierto—. Me cantaron, me pusieron gorrito, me embarraron pastel… lo típico. Pero en algún punto se fue el último invitado, se cerró la puerta detrás de él, y me quedé ahí parado en su sala, con la camiseta manchada de betún y el corazón latiéndome como si hubiera corrido una maratón. Simón me miró. Se acercó. Y sin decir una palabra… me besó. Así. De la nada. Y yo… pues… me dejé. Primero fueron besos suaves. Como de “¿está bien esto?”. Luego ya no tan suaves. Ya eran de esos donde te quedas sin aire y no sabes dónde poner las manos y nomás sientes que se te revuelven las tripas. Me apretó contra él. Le sentí el calor. El cuerpo firme. Y sí… su erección. Dura. Bien pegada a mí. Yo ya no sabía si quería correr o aventarme de cabeza. —No voy a hacer nada que no quieras —me dijo—. Pero si me dejas, quiero ...
... tocarte. Y otra vez… yo asentí. ¿Qué más iba a hacer? Tenía el corazón en la garganta y la piel tan sensible que con solo rozarme la cintura ya me estremecía. Me quitó la camiseta. Bueno, más bien la levantó y yo me la terminé sacando porque ya estaba entregado. Me quedé sin nada arriba. Con frío, aunque no hacía frío. Era más como… miedo. Sus manos tocaron mi pecho. Y su boca bajó al cuello, luego al centro, y luego… a un pezón. Lo succionó lento. —Aaah… —gemí. Sí, gemí. Con voz de comercial de soft porn, pero sin fingir. Me salió real. Me arqueé. No podía verlo. Sentía que si lo miraba, me venía. Así de intenso estaba todo. Y sí, mi pene ya estaba bien erecto en los pantalones. Como si supiera a dónde íbamos. —¿Puedo seguir? —me preguntó. Yo solo asentí. Otra vez. Me desabrochó el pantalón. Se lo sabía de memoria, porque lo hizo sin dudar, como si ya lo hubiera hecho antes con otros cuerpos. Me bajó el pantalón. Me quedé en bóxer. Y ahí ya no había nada qué esconder. Mi erección se marcaba entera, desde la base hasta la punta. Se arrodilló frente a mí. Me acarició las piernas. Me besó encima de la tela, justo donde más dolía. —Uff… —gemí otra vez. Me tuve que agarrar de algo. Se metió por el elástico. Me miró. Le di permiso con los ojos. Me lo bajó. Mi bóxer cayó al piso. Y ahí estaba yo, con el pene totalmente erecto, tieso como palo. Curvado un poco hacia arriba, como de 16 centímetros (sí, lo había medido solo para mí), con la piel ...