-
Mi madre resulto buena para los negocios y para follar
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Intercambios Sexo con Maduras Voyerismo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
Me llamo Alejandro y tengo 20 años. Estudio en la universidad y vivo con mis padres en una casa cómoda en las afueras de la ciudad. Mi madre, Laura, tiene 40 años y es una mujer muy atractiva. Tiene el cabello teñido de rubio, que siempre lleva bien peinado y con un estilo moderno. Su cuerpo es esbelto pero con curvas en todos los lugares correctos. Tiene unos senos grandes, de esos que siempre llaman la atención y que ella sabe cómo resaltar con ropa ajustada. Su trasero es redondo y voluptuoso, de esos que no pasan desapercibidos y que hacen que más de uno se gire a mirarla cuando pasa. En resumen, mi madre es toda una hembra que cualquier hombre pagaría por montar. Mi padre, Roberto, tiene 45 años y es un hombre trabajador y dedicado. Juntos, mis padres tienen un negocio familiar donde venden muebles, principalmente de oficina, pero también de hogar. El negocio ha sido una fuente constante de ingresos y ha permitido que vivamos cómodamente. Una tarde, mientras mi padre estaba en el almacén, sufrió un accidente. Todo pasó muy rápido. Mi padre estaba revisando unos muebles pesados en un estante alto cuando, de repente, el estante entero se desplomó sobre él. El ruido fue ensordecedor y, cuando llegué al almacén, lo encontré atrapado bajo una montaña de muebles. Los empleados y yo rápidamente llamamos a una ambulancia y comenzamos a mover los muebles para liberarlo. Lo llevaron de emergencia al hospital, donde los médicos determinaron que necesitaba pasar por una serie ...
... de pruebas y cirugías para estabilizarlo. Mi madre y yo acudimos al hospital tan pronto como nos enteramos, preocupados y ansiosos por su estado. Al día siguiente, mi padre fue internado en el hospital para someterse a las cirugías necesarias. Mi madre y yo nos hicimos responsables del negocio, asegurándonos de que todo funcionara sin problemas mientras mi padre se recuperaba. Fue un momento difícil, pero sabíamos que teníamos que mantenernos fuertes por él y por el negocio que tanto había costado construir. Pasó una semana y mi padre seguía internado. Su estado era grave, pero estable. En el negocio, las cosas estaban pesadas. Solo mi padre entendía el control que llevaba en su computadora; había cosas que ni mi madre ni yo entendíamos. Sin embargo, como podíamos, pagábamos a los proveedores y enviábamos los muebles que habían sido comprados. En el trabajo había seis empleados que ayudaban a cargar los muebles, ya sea los que llegaban como los que salían. Entre ellos estaban Luis, el más experimentado; Carlos, siempre dispuesto a ayudar; Pedro, el más fuerte; Miguel, el más joven; Diego, el más organizado; y Fernando, el más amable. Yo estudiaba en la universidad por la tarde, así que por la mañana me la pasaba en el negocio ayudando a mi madre. Por la tarde, acudía a mis clases universitarias. A pesar de la carga de trabajo, buscaba la forma de no comprometer mis calificaciones. En ocasiones, hacía mis deberes en el negocio, aprovechando cualquier momento libre que ...