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Mi madre resulto buena para los negocios y para follar
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Intercambios Sexo con Maduras Voyerismo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... tuviera. Una mañana, mientras estábamos en el almacén, mi madre se acercó a mí con una expresión preocupada. «Alejandro, no entiendo cómo hacer este pedido en la computadora. Tu padre siempre se encargaba de eso.» Le di una palmadita en el hombro. «No te preocupes, mamá. Lo resolveremos juntos. Vamos a llamar a uno de los empleados que pueda ayudarnos.» Llamamos a Luis, el empleado más experimentado, quien nos guió paso a paso para completar el pedido. Aunque fue un proceso lento y complicado, finalmente logramamos hacerlo. «Gracias, Luis,» dijo mi madre con una sonrisa de alivio. «No sé qué haríamos sin ti.» «Para eso estamos, señora Laura,» respondió Luis con una sonrisa. «Cuente conmigo para lo que necesite.» Con el tiempo, mi madre comenzó a llevarse bien con los empleados. Se integró tanto que parecía una más del grupo. Albureaba y la albureaban, se hablaban a veces con groserías pero desde el respeto de la camaradería. «Oye, Laura, ¿ya te pusiste la crema?» preguntó Carlos con una sonrisa pícara mientras cargaban un mueble pesado. Mi madre rio y respondió: «Sí, Carlos, pero mejor no te acerques mucho, no vayas a quemarte.» Todos rieron y continuaron trabajando. La dinámica en el almacén había cambiado, pero de una manera positiva. Mi madre se sentía más cómoda y los empleados la respetaban y apreciaban aún más. «Laura, ¿puedes pasar el destornillador?» preguntó Pedro «Claro, Pedro,» respondió mi madre, pasándole la herramienta. «Pero ...
... ten cuidado, no vayas a lastimarte.» «Gracias, Laura. Siempre tan atenta,» respondió Pedro con una sonrisa. Mi madre se sentía parte del equipo y eso se reflejaba en su actitud y en la manera en que los empleados la trataban. A pesar de las bromas y las groserías, había un respeto mutuo que hacía que el trabajo fuera más llevadero. Enfrente de mí, mi madre se controlaba, pero en ocasiones se le salía decir algo mal sonante o alburear. Una vez, incluso vi cómo mi madre le dio una nalgada a un empleado en forma de broma, diciendo: «Ya ves, de tanto estar sentado ya ni tienes.» El empleado rio y todos continuaron trabajando. Yo lo dejaba pasar pues veía que mi madre estaba más tranquila y las cosas iban saliendo bien. Una tarde, llegó un señor trajeado acompañado de dos miembros que parecían de seguridad. Estaba viendo los muebles y se acercó a preguntar si había muebles para salas de juntas. Mi madre le indicó que sí y le mostró algunos. Después de ver más cosas, el señor terminó comprando varias piezas de oficina. «Vaya, señora, es buena para negociar,» dijo Luis, y todos se veían contentos. Eso motivó a mi madre para decir: «Venga, hoy salimos temprano. Invito a todos a comer.» Todos se emocionaron y aceptaron. Cerramos el lugar, pero desafortunadamente yo no podía ir porque estaba en exámenes. Le dije a mi madre que fuera con ellos, pues no creía alcanzarlos. Aunque algo triste, me entendió. «Está bien, Alejandro. Nos vemos luego,» dijo mi madre con ...