-
Mi madre resulto buena para los negocios y para follar
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Intercambios Sexo con Maduras Voyerismo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... una sonrisa. Ellos se fueron con mi madre. Yo tomé rumbo a la universidad a repasar los temas para el examen. Una vez que salí de la universidad, regresé a mi casa. Me preocupé cuando vi que mi madre aún no llegaba. Le marqué, pero se escuchaba mucha música y apenas entendía lo que me decía. «Mamá, ¿dónde estás?» pregunté, tratando de hacerme escuchar sobre la música. Mi madre se alejó del escándalo y por fin nos comunicamos bien. «Alejandro, aún seguimos festejando. No te preocupes, llegaré más tarde.» «De acuerdo, toma un taxi,» le respondí. «Sí, no te preocupes,» dijo mi madre antes de colgar. Me fui a mi habitación, terminé un trabajo de la universidad, hice algo de ejercicio, me di un baño y me cambié. Me estaba durmiendo cuando, de repente, recordé que no había mandado la factura de la compra que hizo mi madre. Me levanté deprisa y me percaté de que no tenía la laptop de mi padre. Como habían salido emocionados, la olvidó. Pedí un taxi y regresé al negocio. Al llegar, el lugar estaba oscuro, pero dentro se veían las luces encendidas. «No puede ser, también dejamos las luces encendidas,» me dije a mí mismo. Saqué las llaves y abrí la puerta de atrás para no activar la alarma. Me dirigí al escritorio de mi padre. La laptop estaba ahí, justo donde la había dejado. La tomé y, en ese momento, escuché ruidos de risas que venían de la parte de abajo del negocio. Bajé las escaleras sigilosamente y vi a dos de los trabajadores, Luis y Fernando, y a mi ...
... madre sentados en una de las salas de exhibición. Se veían enfiestados, con bolsas de bebida alrededor y botellas vacías esparcidas por el suelo. La mesa estaba llena de vasos plásticos y restos de comida rápida. La música sonaba a bajo volumen desde un altavoz portátil, creando un ambiente relajado y festivo. Mi madre, con el cabello suelto y una sonrisa en el rostro, estaba recostada en un sofá de cuero. Llevaba una blusa escotada que resaltaba sus senos y una minifalda que dejaba poco a la imaginación. Sus piernas estaban cruzadas de manera seductora, y sus ojos brillaban con el efecto del alcohol. Luis, con una cerveza en la mano, reía a carcajadas mientras contaba una historia. Fernando, por su parte, estaba recostado en otro sofá, con una botella de tequila en la mano, bebiendo directamente de ella. Fernando se levantó y se sentó a un lado de Luis, ofreciéndole la botella. «Toma, Luis, prueba un poco de esto.» Mi madre se levantó y se sentó en medio de los dos. Tomó la botella que tenía Fernando y le dio un trago directo. Me iba a acercar cuando noté cómo mi madre dejaba la botella en el suelo y comenzaba a acariciar las piernas de cada uno con cada una de sus manos. Ellos se sorprendieron, pero la dejaron seguir haciendo lo que quería. «Han sido días muy estresantes. Deberíamos desestresarnos,» dijo mi madre con un tono de borracha. Fue cuando sus manos se pusieron en la entrepierna de cada uno. «Venga, chicos, saquen a sus amiguitos,» dijo mi madre ...