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Dayana, mis inicios en el sexo. 3
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Sexo Oral Autor: Daya, Fuente: TodoRelatos
... como una caricia, y dejándome hacer, espero mi siguiente movimiento. Entonces empece a menearle el miembro , a subir y bajar mi mano por todo su tronco, exponiendo su glande brilloso y húmedo; incorporándome y poniendo la otra mano en su pecho, lo empuje para recostarlo, cosa que hizo de muy buen grado, y empinándome sobre su verga, me la llevé a la boca, lamí primero su glande, bajando sobre su tronco y llegando a sus huevos, solo con mi lengua, y regresando a su cabeza, lamiendo su ojete cada vez mas rápido, haciendo que jadeara de gusto, lo acaricié con los dedos bien húmedos de su líquido preseminal, y dejaba que me viera mientras los metía completos en la boca, regresé pasando esta vez mis labios sobre su pene empezando por la base de su miembro hasta llegar a la punta, metiéndomela en la boca, poco a poco, mis labios sellándose alrededor de esa verga mientras con la lengua acariciaba su ojete, todo su glande, sintiendo como poco a poco iba aumentando la salida de sus liquidos, hasta que finalmente hundí todo su largo hasta mi garganta, sucionando con fuerza y sintiendo como su cuerpo se retorcia de placer, metí mi mano por debajo de sus nalgas, y con un dedo hice presión en su ano, como había visto que hacia mi madre, alternando las mamadas con las lamidas que hacia sobre su glande, sacaba y metía esa polla en mi boca hasta que no resistiendo mas, tomo mi nuca con sus manos y hundio su verga hasta el fondo, moviéndose de arriba abajo con fuerza, no dándome tiempo para ...
... respirar, hasta que empecé a sentir que chorros de semen pegaban en mi garganta haciéndome toser, lagrimear y casi vomitar, sin que ello lo hiciera que me soltara. Tras algunos espasmos dejó de moverse y soltó mi nuca, permitiéndome levantar la cara, y ver a través de mis ojos llenos de de lagrimas , que manchaba su verga, huevos y pubis, con los restos de semen que no había podido tragar y que escurrían de mis labios. ´De repente, y entre sus jadeos y los míos, y el miedo de sentirme casi violada, reparé en mi propia excitación, mis pezones ardientes, mi coño mojado, las bragas aun a medio muslo, escurriendo de sus propios flujos, y, sintiendo miedo de mis propios deseos, corrí a encerrarme al baño, temerosa de lo que podría ocurrir una vez el tipo se hubiera repuesto de la mamada que le acababa de hacer. Una vez ahí, procedí a satisfacer mi propia necesidad, acariciándome con furia el clítoris, frotándolo y pellizcándolo, hasta que me desplome en el asiento del baño jadeante, sudorosa, sin fuerzas, y mordiendo una toalla para sofocar mis gemidos. No se cuanto tiempo estuve en el baño, cuando me decidi a salir, despacio y en silencio, vi la puerta del cuarto donde se encontraba el amante de mi madre cerrada, casi corriendo entre en mi cuarto y cerre la puerta, donde por fin pude quedarme dormida, aunque con un sueño intranquilo y con sobresaltos. Se bien que aunque yo provocaba todos esos eventos, y mas aún, los deseaba. Y por mucho que sintiera tener el control, la ...