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El nuevo inquilino le enseña a mi madre a ser una buena puta y a mi hacer una persona responsable
Fecha: 02/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... cuando se sentaba y platicaban se reían mucho, ambos contaban como les había ido en día, y en ocasiones se contaban cosas de su pasado lo que me dolió más fue escuchar decir a mi mamá eres como un hijo mayor que siempre quise tener. No diga eso Jacobo es una gran hijo dijo alberto lose lo amo y lo adoro pero es muy desobligado y flojo, dijo mi mamá hay veces que no lo saco de su habitacion y nunca le nace querer ayudarme en casa añadio mi mamá. De por sí ya le tenía celos eso empeoró todo, Una noche, mientras estaba en mi habitación, escuché ruidos provenientes de la habitación de Alberto. Curioso, me acerqué sigilosamente y escuché voces. Era mi mamá y Alberto, hablando en tono bajo. Me asomé por la puerta entreabierta y vi a mi mamá sentada en la cama de Alberto, mientras él estaba de pie frente a ella. La escena era extraña y me sentía incómodo, pero no podía dejar de mirar. — Señora, quiero agradecerte por todo lo que has hecho por mí —dijo Alberto, con una voz suave y sincera. — Alberto ya te he dicho que me llames por mi nombre y no tienes nada que agradecer. Eres tú quien nos ha ayudado mucho —respondió mi mamá, con una sonrisa cálida. Alberto se acercó más a mi mamá y, sin previo aviso, se inclinó y la besó en los labios. Mi mamá, en lugar de rechazarlo, respondió al beso con la misma intensidad. Sentí una mezcla de shock y curiosidad. No podía creer lo que estaba viendo. El beso se volvió más apasionado, y Alberto comenzó a desabrochar la blusa de ...
... mi mamá, revelando su sostén de encaje. Mi mamá, con los ojos cerrados, parecía disfrutar del momento. Alberto le retiró la blusa y le desabrochó el sostén, dejando al descubierto los pechos firmes y redondos de mi mamá. Los acarició suavemente, haciendo que ella gimiera de placer. — Alberto, esto está mal —susurró mi mamá, pero su voz no sonaba convincente. — Lo sé, pero no puedo resistirme a ti —respondió Alberto, mientras continuaba besando y acariciando su cuerpo. Mi mamá, con los ojos llenos de deseo, se recostó en la cama y permitió que Alberto se colocara sobre ella. Él, con movimientos suaves, comenzó a subirle la falda y luego le quitó una tanga negra que llevaba puesta mi mamá. Mi mamá abrió las piernas y Alberto, con una erección evidente, se quitó los pantalones y los bóxers, revelando su pene erecto. Se colocó entre las piernas de mi mamá y, con un movimiento lento, entró en ella. Alberto comenzó a moverse con ritmo, penetrando a mi mamá con fuerza y pasión. — Más rápido, Alberto —susurró mi mamá, con la voz entrecortada por el placer. Alberto obedeció y aumentó el ritmo de sus embestidas, haciendo que mi mamá gritara de placer. El sonido de sus cuerpos chocando y sus gemidos llenaban la habitación. La escena provocaba que sintiera un escalofrío recorrer mi espalda, pero no podía dejar de mirar. Ambos se besaban con tanta pasión que mi mamá lo enredó con sus piernas y sus brazos. Sus manos apretaban la espalda de Alberto con fuerza. La intensidad ...