1. El nuevo inquilino le enseña a mi madre a ser una buena puta y a mi hacer una persona responsable


    Fecha: 02/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... la follaba duro. Mi madre gritaba:
    
    —Ooo, rayos. Tu pene está tan grueso. Siento cómo me abres el culo.
    
    —Venga, me toca —dijo Alberto y quitó a su primo del culo de mi mamá.
    
    —Espera —dijo ella.
    
    Tomó a Roberto y lo acostó en el tapete. Ella se subió sobre él y se introdujo su pene en su vagina.
    
    —Ahora sí, amor. Dame por el culo —dijo mi mamá a Alberto.
    
    Este, ya desesperado, se la clavó de golpe.
    
    —Te voy a dar como te encanta —dijo él y comenzó a follársela de una manera muy desenfrenada.
    
    Mi mamá no paraba de gemir y gritar. Los gemidos se escuchaban más que la música que tenían. «Más, por favor. Más. Quiero más», decía mi mamá.
    
    Entre los tres, se la estuvieron follando por todos sus agujeros por un buen rato. Se corrieron varias veces dentro y fuera de ella. Tenía los pechos llenos de semen, al igual que su cara y nalgas. Cuando por fin quedaron exhaustos y satisfechos, continuaron bebiendo en la sala. Mi mamá se fue directo al baño y abrió la regadera. Yo regresé a mi habitación y, sin poder contenerme más, me masturbé pensando en cómo se habían follado a mi mamá.
    
    Nunca había conocido ese lado de mi mamá y me fascinaba saber lo puta que era. Al día siguiente, los primos de Alberto aún estaban en casa, dormidos en la sala. Mi mamá aún no despertaba, así que fui a verla.
    
    Había dejado la puerta abierta de su habitación. Estaba dormida boca arriba, totalmente desnuda y con las piernas abiertas. Tenía la vagina de mi mamá a un metro de mí, toda ...
    ... peluda. No resistí la tentación y me acerqué. Me sentía muy nervioso y mi corazón comenzó a latir muy rápido. Acerqué mi mano a su vagina y primero la toqué con un dedo. Ella parecía no sentir nada. Pasé por su clítoris hasta llegar a su entrada. Metí la punta de mi dedo. «Wow, es realmente apretado», me dije a mí mismo.
    
    Era caliente y húmedo su interior. Decidí ir más lejos y con ambas manos le abrí la vagina de par en par. «Así que esta es la vagina de mi mamá», pensé. Estaba algo mojada y olía raro. Le metí dos dedos, los cuales entraron fácilmente, pero me peguo un gran susto porque se movió. Por mi cabeza pasaban muchas cosas: ¿qué pasaría si me descubre? ¿Qué pasaría si la penetrara? ¿Me lo perdonaría o me odiaría? me pregunté.
    
    En eso, entró Alberto a la habitación. No vio que estaba roncando a mi mamá, pero sí me vio mirando su vagina.
    
    —¿Jacobo?—dijo Alberto.
    
    —Tú no viste nada —le dije y salí corriendo de la habitación.
    
    Pensé que me delataría o le diría algo a mi mamá, pero no fue así. Más tarde, se despertaron todos, los primos de Alberto se estaban despidiendo.
    
    —Esperamos volver pronto para pasar otra noche igual de divertida —dijo uno de ellos.
    
    —Claro, son bienvenidos cuando gusten. Aquí me encuentran —respondió mi mamá mientras les guiñaba un ojo.
    
    —Claro, si a Alberto no le molesta —añadió mi mamá
    
    —No, para nada. Me gustó cómo lo pasamos. Deberíamos hacerlo más seguido —respondió Alberto.
    
    Los días pasaron y ellos continuaron follando en ...
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