1. El nuevo inquilino le enseña a mi madre a ser una buena puta y a mi hacer una persona responsable


    Fecha: 02/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... casa, lo hacían en todos lados, la sala, el baño , hasta en la cocina siempre tratando de ocultarse de mi. Hasta que oficialmente mi mamá me dijo que estaba teniendo una relación con Alberto. Le dije que por mí no se preocupara.
    
    —¿Entonces aceptas nuestra relación? —me preguntó.
    
    —Sí, no te preocupes —le dije, aunque en realidad le decía que sí porque me gustaba oírla y verla follar en cada ocasión que podía.
    
    Además, te tengo otra noticia que darte —me dijo mientras me abrazaba con fuerza—. Vas a tener un hermanito.
    
    —¿No te pone feliz saber eso, hijo? —preguntó mi mamá.
    
    No puedo creer lo que me estaba diciendo. Sí, mamá, me pone muy feliz —le dije, pero quedé pensativo. Ella estaba a reventar de felicidad.
    
    Pero se le acabaría el gusto a mi mamá cuando un día llegó a casa una chica, como de la edad de Alberto, con un niño pequeño de unos 3 años y un bebé en brazos.
    
    —Buenas tardes, disculpe. Me dieron esta dirección. Un primo de mi esposo me dijo que rentaba aquí un cuarto —dijo la chica.
    
    Mi mamá, confundida, le preguntó:
    
    —¿Cómo se llama su esposo?
    
    —Se llama Alberto. Quedé de verlo en la terminal, pero se me complicó dar con él.
    
    Noté el enojo de mi mamá, pero fue respetuosa con la chica.
    
    —Sí, aquí vive. Pasen, por favor. ¿Ya comieron algo? —preguntó mi mamá.
    
    —No, aún no, pero no se preocupe. Ahorita busco un lugar donde comprar comida —dijo la chica.
    
    —No, nada de eso. Se ven cansados. Descanse en lo que les preparo algo.
    
    Más tarde ...
    ... llegó Alberto y puso cara de terror al ver a la chica y a mi mamá sentadas en el sillón de la sala.
    
    —Hola, amor. Perdona, me perdí, pero tu primo Rubén me dijo que viniera aquí —dijo la chica.
    
    —Hola, qué bueno. Me tenías preocupado —respondió Alberto y luego volteó a ver a mi mamá.
    
    —Alberto, ¿podemos hablar un momento? —dijo mi mamá.
    
    Alberto la siguió y entraron a la habitación de mi mamá. Escuché claramente cómo mi mamá le dijo:
    
    —No quiero ni necesito explicaciones. No pienso ser grosera y mucho menos con esa pobre chica a la que, igual que a mí, engañas. Te dejaré que se queden aquí, pero ve buscando otro lugar para vivir. ¿Entendiste?
    
    —Amor, primero escúchame —dijo Alberto.
    
    —No me llames así. No tengo nada que escuchar de ti —añadió mi mamá y salió de regreso a la sala.
    
    Pasó una semana y Alberto se marchó de la casa. Mi mamá entró en depresión. Ya no se arreglaba mucho, solo salía a trabajar y en ocasiones pedía comida en lugar de hacerla ella. Detuvo su embarazo y también comenzó a fumar y beber muy seguido. Yo, por mi parte, solo desarrollé un deseo terrible por mi mamá. Fantaseaba mucho pensando en ella y extrañaba escuchar sus gemidos y ver cómo follaba. Pero los planetas un día se alinearon para mí. Estaba de regreso del colegio.
    
    La casa apestaba a cigarro. Mi mamá no estaba en la planta baja. Al subir, escuché un sonido muy familiar que enseguida hizo que mi «amiguito» comenzara a levantarse. Eran los gemidos de mi mamá. Subí con cuidado las ...